Asalto de recuerdos

on | | 0 comentarios
Puede que sea porque estoy leyendo a Toni Morrison, o porque estoy pasando otro bache (¿o es el mismo de siempre?), o porque soy una malcriada aburrida; pero hoy nada más levantarme me he puesto a recordar algunas de las humillaciones que he sufrido en mi vida. Bueno, sólo dos. Creo que han sido muchas más.

Me he despertado soñando con mi pelo largo y claro cayendo en cascada por delante de mi cara, mientras la amiga de mi madre (que debería haber sido mi madrina) me pasaba el secador conteniendo la risa. Yo no tendría más de once años. Me había apuntado a clases de informática, por lo que me quedaba en el pueblo después de clase, y tenía un rato por la tarde hasta que mi padre me recogiera para ser como los demás niños.

Después de pasar toda mi infancia en el campo, dar una vuelta por el parque comiendo gusanitos con unas amigas era algo totalmente nuevo para mí. No monopolizaba la conversación con mis interminables chistes (como a menudo me gustaba hacer en el colegio), ni seguía como un perrito a mi amiga más popular. Simplemente nos paseábamos tranquilamente disfrutando de la libertad y la falta de responsabilidad.

Como siempre que me lo estoy pasando bien, algo repentino me cortó el rollo. Unos idiotas escondidos desde la parte alta del castillo del parque estaban lanzando huevos, y como siempre una panoli como yo es la mejor víctima para un ataque.

Aún recuerdo la humillación y la vergüenza mientras corría calle abajo en busca de mi amiga. Tan pronto como noté la humedad en mi pelo lágrimas recorrieron mis mejillas, las intenté ocultar mientras corría y gritaba mil cosas a los niños del castillo.

Mi amiga me abrió la puerta con pena en los ojos y una sonrisa en la cara. Le hacía gracia la teatralidad con la que sorbía mis lágrimas, sin prestar mucha atención a cómo hacía un drama de aquello. Supongo que si me viera hoy me vería también siendo un poco exagerada.

Cuando terminó, y viéndome aún indignada, me animó a salir de vuelta al parque y buscar a un policía. Ahora entiendo que me estaba tomando el pelo. Pero entonces no lo sabía, y salí de nuevo a la calle con paso firme en busca de un policía. Y allí estaba, en el mismo parque; supongo que se habría montado un revuelo con lo de los huevos voladores. Le hablé con toda la dignidad que pude mientras me tragaba mis últimas lágrimas, y él hizo como que le interesaba e iría a buscar a los niños.

Finalmente se fue, lo niños también se marcharon, la agitación desapareció lentamente, y a mí por fin se me acabaron las lágrimas. Hasta que esta mañana me levanté con la escena en mi mente.


Luego, en una sucesión lógica más que cronológica, me acordé de mis dos años en el instituto de El Rancho, un barrio colindante a mi barrio del Pantano “natal”. Siempre que me preguntan por aquella experiencia digo que no hay ninguna diferencia entre el colegio de una parte del pueblo y el otro (ya que mis últimos tres años me cambié “al de los pijos”), pero la verdad es que sí la hay. Y no es el nivel académico, al que me refiero en estas evaluaciones tan diplomáticas, sino el nivel cultural. Al menos en mi tiempo la había, no sé ahora. Lo más probable es que ya en ambos centros los alumnos sean unos cerdos insensibles.

De esa época, aparte de mis queridas amigas del cuartel y las fiestas de pijama los sábados por la noche, lo que más recuerdo es otra vez ese sentimiento de humillación. Mis tres únicas y mejores amigas eran el pequeño oasis en el que centraba toda mi vida y que me hicieron realmente feliz. No éramos populares, ni guapas (de acuerdo con el estándar de los chicos de aquella clase, claro), ni nos importaba ser aceptadas por los demás. Sólo nos interesaba nuestra amistad, leer la Súper Pop y comer pipas del elefante rosa (con la consiguiente pelea cuando la única almendra caía en la mano de la que no era la compradora del paquete).

Los recreos eran absolutamente perfectos, las salidas al parque de lo más entretenidas (asustábamos a los chicos con nuestras descaradas miradas, y luego debatíamos sobre sus diferentes reacciones a nuestro acoso), y las fiestas de pijamas eran de lo más aterradoras gracias a mi afición a las historias de miedo.

Pero eso fue el segundo año, el primero fue un año entero con un huevo aplastado en la cabeza. Lo que más recuerdo es que todo lo que conocía hasta ahora de repente era mentira, y el afecto que otros me tenían hasta entonces se olvidó, o tal vez nunca existió.

La cosa es que hasta ahora no había tenido grandes problemas de aceptación. A veces a alguno se le había escapado algo porque yo era la que más sobresalientes sacaba, la que mejor le caía a la profesora, o porque me cogían de protagonista para el horrible teatro de navidad, pero en general mi vida era bastante tranquila. Como no los veía fuera de clase a menudo, las oportunidades para crear historias falsas sobre mí o inventarse motes hirientes eran pocas (en principio). Si había odio o bien no se había desarrollado lo suficiente o bien no había surgido la oportunidad idónea para mostrarlo.

Hasta que llegó ella. Una niñata baja y regordeta que sacaba malas notas y hablaba con una vulgaridad que me hacía chirriar los dientes. Conocida por todos, admirada por todos, temida sólo por mí. Empezó un día cualquiera como quien no quiere la cosa, se dio cuenta de que pasaba de ella y centró su atención en mí. Me decía cosas sobre mi madre, sobrenombres faltos de originalidad y tenía extraña obsesión con los lagartos. Siempre insinuaba que yo era una lagarta sin decírmelo directamente.

Hubiera sido fácil ignorarla. Toda mi vida había sido la primera de la clase, la “campujina”, y mi hermana mayor estaba fuera del cole para defenderme; había desarrollado esa capacidad de ignorar a gente como ella. Además, ella era objetivamente inferior a mí en muchos campos (sí, tengo abuela, pero tiene demasiados nietos para lanzarme piropos cada día), ¿qué coño me importaba a mí lo que pensase de mi persona?

Era normal que me odiara cuando ella era gorda, tenía bigote y no sabía contar dos más dos; mientras yo siempre tenía un índice de grasa corporal “ideal” (de acuerdo con la báscula de la farmacia), mi pelo castaño claro tenía un largo y una espesura perfectos y usaba palabras que los demás niños jamás usarían como “monótono” o “indiferencia”.

Lo peor era el apoyo de obtenía de mis compañeros. Me había criado con ellos, jugado con ellos, guardado comida del comedor en servilletas con ellos, me había reído de la profe de música con ellos; y ahora apoyaban a esa completa desconocida como si fuera la tía más guay del planeta. Al mirar a mi alrededor y verlos o bien reírse o mirar para otro lado, la impotencia me carcomía por dentro, y el torrente de lágrimas imparable (una vez que empiezo a llorar no puedo parar hasta que esté vacía) corría caliente por mis mejillas. Lloraba delante de todos, llena de vergüenza y rabia, y ni siquiera estaba escuchando lo que aquella tía me decía.

Nadie hacía nada, nunca. Ni siquiera el profesor cuando entraba y me veía con los ojos rojos y la cara sucia por la sal de las lágrimas, y le preguntaba con un hilo de voz si podía ir al baño. Entonces todos guardaban silencio, mientras ella sonreía satisfecha.

Aún recuerdo ese silencio de vez en cuando, cuando por casualidad me encuentro con algún antiguo compañero de clase y decide acercarse y saludarme. Me dicen aquello de que estoy perdida y que no me ven nunca, pero lo cierto es que apenas me he movido desde entonces. Simplemente no quiero verlos. Me da igual lo jóvenes y tontos que fueran, ya no me interesan nada.

Cuando dije que quería cambiarme de instituto, la jefa de estudios intentó asustarme diciéndome que cometía un grave error. Que en el otro instituto había un nivel académico demasiado alto para mí, y mientras aquí terminaría la ESO con un sobresaliente, allí a duras penas llegaría al aprobado.
Lo cierto era que yo era la mejor alumna del centro, me da igual que penséis que soy una engreída. He logrado demasiadas pocas cosas en mi vida para negármelas.

De todas formas me fui, y me fue mucho mejor. No tan bien como yo esperaba: nunca te va como tú quieres. Tras mi marcha el cuartel de las feas se disolvió y no volvió a reunirse de nuevo. Pero yo estaba mejor que en el otro centro. Terminé el Bachillerato con una media de 9´31. No lo digo por vacilar: es que es la nota más alta que he sacado desde entonces. Luego aprendí a medirme por valores distintos a los académicos, pero esa es otra entrada.

Lo curioso es que han pasado diez años desde aquello, y aún me persigue esa desagradable sensación de que el mundo no me acepta. Tal vez soy yo, que no acepto el mundo. No soy tan lista como para saberlo. Lo más probable es que esté siendo melodramática, como aquella vez que me tiraron un huevo a la cabeza.

Bueno, ahora me voy a estudiar. Tengo una reputación que mantener.

Harry Potter y las reliquias de la muerte Parte 1: ¿era necesario?

on | | 3 comentarios


Por fin, después de tanto tiempo, he aprendido a ir a un estreno. Para evitar los molestos niños de todos los años, me fui a un cine un poco más lejos del centro a la sesión golfa, y ¡por fin pude entrar de buen humor a una peli de Harry Potter!

Bueno, creo que me estoy desviando del tema antes de emezar.

Una película que no se te hará nada larga pese a los minutos que dura. La fotografía es increíble y tiene varias referencias a otras películas de ciencia ficción como El Señor de los Anillos (esas largas caminatas por verdes montañas y la posesión de un objeto oscuro que te cambia el humor) y alguna más un poco más sutil.

Los niñitos de Howards ya han crecido y se enfrentan a la más dura realidad que sacude sus vidas en todos los ámbitos. La inseguridad se hace su compañera de viaje, y ya no queda ningún adulto que les guíe en esta aventura. Los malos se desenmascaran finalmente, pero los buenos se debaten entre la moral y la supervivencia.

Y aún así, salí del cine faltándome algo. ¿Qué sería? ¿Será que esperaba ver las grandes ausencias de la última película subsanadas de alguna forma? ¿Será que no sé si lo que he echado en falta en esta estará en la siguiente? ¿Será que su falta de acción se resumen en que no hacía falta extender esta parte de la historia, sino que se tendría que haber ampliado otros acontecimientos?

Sólo sé que para sacar todo lo que quiero ver tendrían que hacer una serie con varias temporadas en lugar de películas.

Está claro que esta peli es un paso más en la recaudación de dinero y no es especialmente sobresaliente en materia de argumento. Pero si queremos ver la historia completa, hay que tragársela.

LO MEJOR: El merecidísimo homenaje a Dobby, mi personaje favorito de la serie de libros, y el gran olvidado de la versión cinematográfica.

Still I rise

on | | 0 comentarios
Gracias a la maravillosa asignatura optativa Temática y técnica de la literatura Norteamericana 101 -en la que estoy siendo guiada por el maravilloso mundo de la literatura afroamericana escrita por mujeres- he descubierto autoras increíbles.

Una de ellas, que en realidad ya conocía, es Toni Morrison. Ya me encandiló con su primera obra The bluest Eye, la cual os recomiendo encarecidamente.

Aparte de ella, otras grandes escritoras negras han hablado para romper el silencio de la doble opresión de ser negra y mujer en una sociedad llena de prejuicios.

Nada mejor para describir este sentimiento que el poema de Maya Angelou, Still I Rise. Que aquí os dejo para alegraros el día y reivindicar una vez más el derecho a ser quienes nacimos sin miedo a los prejuicios y las exigencias de una sociedad intransigente. Enjoy it!




You may write me down in history
With your bitter, twisted lies,
You may trod me in the very dirt
But still, like dust, I´ll rise.

Does my sassiness upset you?
Why are you beset with gloom?
'Cause I walk like I've got oil wells
Pumping in my living room.

Just like moons and just like suns,
With the certanity of tides,
Just like hopes springing high,
Still I'll rise.

Did you want to see me broken?
Bowed head and lowered eyes?
Shoulders falling down like teardrops.
Weakened by my soulful cries.

Does my haughtiness offend you?
Don't you make it awful hard
'Cause I laugh like I've got gold mines
Diggin' in my own back yard.

You may shoot me with your words,
You may cut me with your eyes,
You may kill me with your hatefulness,
But still, like air, I rise.

Does my sexiness upset you?
Does it come as a surprise
That I dance like I've got diamonds
At the meeting of my thights?

Out of the huts of History shame
I rise
Up from a past that's rooted in pain
I rise
I'm a black ocean, leaping and wide,
wWelling and sweling I bear the tide.
Leaving behind nights of terror and fear
I rise
Into a daybreak that's wondrously clear
I rise
Bringging the gifts that my ancestors gave,
I am the dream and the hope of the slave.
I rise
I rise
I rise.

Podrás inscribirme en la historia
Con tus mentiras amargas y retorcidas,
Podrás arrastrarme en la basura misma
Y a pesar de todo, como el polvo, me levantaré.

¿Te desconcierta mi insolencia?
¿Por qué te acosa la melancolía?
Porque camino como si tuviese pozos de petróleo
Bombeando en mi sala de estar.

Igual que las lunas y los soles,
Con la certeza de las mareas,
Igual que las esperanzas que alto vuelan
A pesar de todo me levantaré.

¿Querías verme destruida?
¿Con la cabeza inclinada y los ojos cerrados?
Los hombros caídos como lágrimas.
Debilitada por mis gritos conmovedores.

¿Te ofende mi arrogancia?
No lo tomes tan a mal
Porque me río como si tuviera minas de oro
Cavándose en el patio de atrás.

Puedes dispararme las palabras,
Puedes cortarme con los ojos,
Puedes matarme con tu odio,
Y a pesar de todo, como el aire, me levantaré.

¿Te desconcierta mi sensualidad?
¿Te resulta una novedad
Que baile como si tuviera diamantes
En el medio de mis muslos?

Desde los cobertizos de una vergüenza histórica
Me levanto
De un pasado enraizado en el dolor
Me levanto
Soy un océano negro, impetuoso y extenso,
Fluyendo y embraveciendo soporto la marea.
Dejando atrás noches de espanto y miedo
Me levanto
En un nuevo día asombrosamente claro
Me levanto
Con los talentos que mis ancestros dieron,
Yo soy el sueño y la esperanza del esclavo.
Me levanto.
Me levanto
Me levanto.

Como la traducción literaria se me da regular (que es mi forma de decir fatal) he tomado esta preciosa traducción de la página http://poemaseningles.blogspot.com, que por cierto es maravillosa y deberíais echarle un ojillo.

Pues lo dicho, ¡que lo disfruten!

Escribir

on | | 0 comentarios
El papel en blanco me llama,
quiere que manche su faz
con el veneno de mi alma
que azul y espeso se filtra
para dejar a a la vista
un pensamiento, una idea
o una patraña.

Y su blanca y pura
virginidad
queda así manchada;
como muertos quedaron
los árboles
que lo formaran.
Tan muertos
como la llama incandescente
de la vela apagada.

¿Es éste un arte depravado
o una cosa maravillosa?

Ésta es una cualidad
humana
-terrible y hermosa-
que busca ir donde
nadie ha estado;
y tocar lo que
no ha sido, aún,
inventado.

Es ésta impetuosa necesidad
de la que nace
algo tan esplendoroso
como es el arte:

El arte
-sustancia indefinible-
capricho de los insustanciales;
que quema el subconsciente
del poeta:
una sustancia intangible,
invisible,
que como el oxígeno
le ayuda a respirar.
Y a la vez
le hunde en el
océano profundo
de la incomprensión.
La marginalidad.

¿Podrías tú
vivir con eso?

Me cago en la RAE

on | | 3 comentarios
A estas alturas ya todos conoceréis de sobra las novedosas y absurdas normas ortográficas de la Real Academia Española. Para aquellos amantes de tan infame institutción, sólo como apunte os diré que hace años que les perdí el respeto. Prefiero mirar definiciones escritas a ojo por cualquier usuario de la lengua por poca formación que tenga, antes que consultar su diccionario. Y es que no debemos olvidar que la lengua es del que la usa.

Por eso, como española e hispanohablante, voy a defender mi lengua a capa y espada, y voy a hacer caso omiso de la señora RAE. Os animo a todos a que, como yo, no os dejéis llevar por la política de hacer al tonto más ignorante para disfrazar unas estadísticas. Nos quieren hacer "la vida más fácil" a cambio de deformar nuestra lengua hasta el punto de dejarla irreconocible, y éste me imagino que sólo es el principio.

Porque no es tan difícil distinguir si alguien está solo, o sólo espera a un amigo. Porque no es lo mismo que te den 5 ó 6 hostias, que 506. Porque guión no es una palabra tan larga como para tener que eliminar un elemento de su escritura tan crucial como la tilde; y porque la tilde es necesaria en el español por muchos dolores de cabeza que nos de a veces.

Por todo eso y más, me cago en la RAE.

Halloween tardío

on | | 0 comentarios

Si bien este año no os he deleitado -o aburrido, según se mire- con mi especial de Halloween por un mal golpe del destino, aprovecho esta primera entrada de la semana para recomendaros una peli que bien podía haber ilustrado aquella noche.

Salida de la edición de 2009 del Festival de Sitges, y descubierta para mí gracias a mi amigo Jesús (siempre te puedes fiar de él en cuanto a cine se refiere), el film coreano Thirst está lleno de escenas cuidadas que abordan un tema antiguo con una perspectiva fresca y hermosa. El protagonista es un entregado cura que se convierte por accidente en vampiro intentando hacer una buena obra. Esa jugarreta del destino le abrirá a un nuevo mundo: el del placer, el pecado, y lo peor de todo; la culpa.

Una película cuidada llena de escenas desconcertantes y una sensibilidad única aplicada a un tema que es de por sí grotesco. Sin duda, la mejor opción para una noche lluviosa en la que no apetezca probar la calle: a ver si Sevilla nos da ya alguna.

¡Que la disfruten!

Buried: Enterrado en hipocresía.

on | | 1 comentarios


Aunque un poco tarde por falta de tiempo y medios (mentales), hoy os voy a recomendar la película que vi la semana pasada en el cine. Como siempre que voy al cine, tenía mis dudas sobre la calidad de la historia que iba a ver, pero me sorprendí gratamente agobiada, y -lo más importante- me sorprendí asintiendo con aprobación al final de la cinta.

Si bien Buried es una película que se caracteriza por la falta de ambientación (pues en ningún momento nos movemos del lado del protagonista), la secuencia de diálogos y reacciones que éste mantiene crean un mundo a nuestro alrededor que poco a poco se va derrumbando sobre nosotros sin que podamos hacer nada por impedirlo.

No es una sensación agradable estar en ese mundo, y lo mejor es que nos manda un mensaje muy claro y duro sobre el mundo que tenemos fuera de la peli (en el que realmente vivimos).

Una crítica dura y directa que si bien no convenció a alguno de mis amigos, claramente no deja a nadie indiferente. ¡Recomendada!



Aprovecho para hablar de otra esperada película, la discutida sexta entrega de Saw. El guión está bastante bien: suficientemente explicativo para los que tenemos mala memoria, no muy forzado (si bien un pelín chiquitín predecible la sorpresa final), y lleno de coherencia (la verdad, no veo la necesidad de sacar una séptima peli).


Pero ATENCIÓN: si qiueres ver la PELÍCULA, y no un ridículo resumen aprobado por una panda de mojigatos, descárgatela en inglés subtitulado lugar de ir a ver el montaje del cine.

Cuando terminé de verla pensé: tengo un problema, estoy tan insensibilizada que ya no me conmueve nada. Luego me enteré de que habían cortado las escenas.

Un cero patatero para el Ministerio de Cultura.
Así que, sed ilegales, ¡y a disfrutar!

Paranormal Activity 2: una bala malgastada.

on | | 0 comentarios
Ya que se acerca la fecha de Halloween, me he preparado mentalemente para esta fiesta con pelis de temática un poco oscura. Ayer le tocó el turno a Paranormal Activity 2.

Si bien la primera peli del mismo título fue -para mi gusto- una grata sorpresa, y sus imágenes me mantuvieron media noche en vela; la segunda peli me ha parecido innecesaria y muy floja.

Han querido aprovecharse de la sensación de agobio e incertidumbre de la primera cinta para hacer una peli lenta y misteriosa, que sólo dice algo en un par de ocasiones en las que el público salta por algún movimeinto brusco.

Pero como la primera peli es sólo una peli, y ninguno nos metemos tanto en una historia de esas como para recordar detalles un año después; Paranormal Activity 2 ha tenido como resultado una tediosa sucesión de aburridas escenas familiares, diálogos redundantes y una repentina acción que busca el grito fácil y pasa completamente del miedo psicológico de la primera entrega.

Para colmo, el público sevilla hizo una vez más alarde de su falta de saber estar y paciencia, e hizo la hora y media aún más insoportable con comentarios "ingeniosos" dirigidos a toda la sala. Como si nos importara un carajo lo que piense un cateto pajillero de la peli.

En fin, lo han intentado, pero sólo supieron dejarme un amargo sabor de boca y la frustación de un trabajo mal hecho. Si aprecias tu tiempo (y tu dinero), no te molestes en ir a verla.

Lo único bueno: cómo completa la historia de la primera entrega (aunque yo hubiera preferido que me lo hubieran notificado con más sosas letras blancas sobre un fondo negro y una fría voz en off).

Rapport

on | | 0 comentarios

Siempre me ha gustado el hip hop, aunque siempre lo he amado con cautela por su tendencia a la perspectiva masculina, su falta de entendimiento al sentimiento femenino y su sonada prepotencia y obstentación de valores falsos o superficiales haciéndolos pasar por vida interior.

Sin embargo, gracias a mi amigo Luismi he podido escuchar al fin una música salida directamente del corazón, que habla con sencillez y sabiduría, y es capaz de llevaros a rincones de vuestra alma desconocidos hasta el momento mismo de nombrarlos.
Un auténtico vagabundo perdido por el superficial sistema de valores actuales, que habla con descaro y sin ningún tipo de maldad sobre nuestras faltas.

Porque cuando un MC se describe a sí mismo como poeta debería hablar como uno, y desde luego este Rapport, pues ese es su verdadero nombre en el mundo artístico,es un poeta y luego un MC.

En viajes mentales posteriores os mostraré la música de otros perros viejos como SFDK o algunos temas de los geniales Violadores del Verso, pero como es Rapport el que lleva toda la semana calmando mis frustración con sus temas, repitiéndose en mi cabeza una y otra vez, es él el protagonista del Sentimeinto de la Semana, y espero que a partir de aquí una voz más en VUESTRAS cabezas. ¡Disfrutadlo!

http://www.myspace.com/rapport1

Niñas valientes

on | | 0 comentarios

Llámeme Dios o el Diablo,
No me importa,
Que yo seguiré viva mientras
Haya locas.

Niñas, que aun
Siendo maltratadas
Son capaces de levantarse
Y dar la cara;
Que ofrecen su moratón
Por otro moratón,
Que sacrifican su físico
Y no su dignidad.

Y más aún aquéllas
Que con el cuerpo roto
Y el ama entera
Luchan por su libertad.

No basta con sobrevivir
A los golpes:
Hay que luchar.


Tu fuerza es mayor
Que sus puños,
Hay que luchar.

Heaven is a lie.

on | | 0 comentarios


Nada en contra del cielo, simplemente me encanta esta canción :) .

Houston, tenemos un problema.

on | | 2 comentarios

Trabajar en día de fiesta es una cosa muy cotidiana y natural, menos para alguien que normalmente no trabaja. Sé que soy una puta niñata malcriada, pero esto realmente me ha jodido la semana, porque ha sido aterrizar en el planeta "Vida adulta".

¿Y sabes qué? Que es una puta mierda. Te pesa el traje espacial, se te empaña la escafandra, el cable de oxígeno es muy corto y apenas te puedes mover. Encima no hay gravedad, y tu cuerpo está como a merced de la nada, de la suerte. Siempre luchando y luchando para no poder llegar a donde quieres. Y eso que no llevo tripulación de a bordo.

Miras para arriba y ves la Tierra: ilumianda y tranquila. Llena de una paz inalcanzable. Te entran ganas de quitártelo todo y flotar hasta que te reviente la cabeza.

¿Podría? Sé de algunos que han sobrevivido, pero no sé si el una leyenda humana. Que te explote la cabeza no debe ser una sensación muy agradable, aunque no creo que dure mucho. Además, esos segundos previos a la explosión, seguro que molan un montón...

Pero no, mi vida no es tan emocionante.

Sólo estoy en medio del campo con el sol a mi espalda quemándome las fantasías. No es para tanto. Hay mucha gente que hace esto todos los días, y están aquí a mi lado, sonriendo.

Será que no estoy hecha para el espacio...

De paso

on | | 0 comentarios
En un lago profundo y oscuro
Nado tranquila, sin respirar,
Nazco, y mi alma respira,
Caigo en un círculo mortal.


Rápida, la gente pasa.
Te pisa, te mira;
Sin siquiera hablar.
Pasa la vida de largo,
Intentas entender sin lograr.


La gente importante marchó.
Importante gente queda:
Paran, hablan contigo,
Se marchan, te pisan…
-Ensordecedor ruido-.


Intento volar por encima,
Y lo consigo,
Rozo el cielo un momento 
...
...
...

Y caigo al olvido.

De repente

on | | 0 comentarios
Y de repente una mañana cualquiera que como siempre sientes que no encajas, entras en un comercio que hace tiempo que no visitas y una extranjera desconocida te sonríe con familiaridad. Por sus ojos parece incluso que se alegre de verte. Te pregunta por tu vida, tus estudios, tu futuro. Realmente se alegra de verte.

Tú le preguntas por su vida, y te sorprende al contestarte. Su hijo es ingeniero, jamás lo hubieras dicho. Nunca antes habíais tenido una conversación tan larga. Quiere que vuelvas por aquí, que encuentres trabajo y puedas seguir yendo a comprarle las cosas de la limpieza, y todas esas chorradas inservibles que te llevabas cuando estabas depre. Quiere venderte el incienso de canela, y los cojines de colores.

De repente me doy cuenta de que sí formo parte de este barrio. Quiero a su gente.

Justo ahora que había decidido marcharme para siempre.

Justo ahora que es imposbible volver.

Me paso la vida volviendo a lugares a los que ya no pertenezco, y soñando el hogar que me acogerá.

De repente soy consciente de mi propia miseria, que a la vez es lo único que me produce satisfacción.

Seguramente volveré a ese comercio, otro día que esté aquí.

Pero nunca será lo mismo. Nunca es lo mismo que ninguna vez.

El principio del fin del no mundo

on | | 2 comentarios
¿Alguna vez os habéis levantado con ganas de comeros el mundo? ¿Os habéis mirado al espejo antes de mear y os habéis dado cuenta de que os la pela todo? ¿Habéis sentido una música dentro de vosotros, como una banda sonora interna que te dice que todo va bien?

¿Alguna vez, después de esas emociones, ha llegado el mundo y os plantado cara? ¿Nunca os ha sentado de culo en el suelo del planeta Tierra un profesor? ¿O acaso nunca os han sacudido todos los pájaros de la cabeza un buen amigo de un bofetón?

Entonces, sabemos de lo hablo, ¿no?

Hoy, señoras y señores, se ha derrumbado el mundo bajo mis pies (otra vez). Para empezar, he estado en mi curso de Profesor de Español como L2 por el prestigioso Instituto Cervantes, en el que como no soy profesora pues ni pincho ni corto. Siempre hay alguien con más experiencia, y alumnos más entusiastas. Lo cual me hace invisible.

En serio, soy Mrs Cellophane versión 2.0.

Para empezar, hemos hecho un juego super divertido que consiste en ponerse en círculos y saludarse gradualmente: con la cabeza la primera vez que te cruzas con alguien, con la voz la siguiente vez, luego dando la mano... hasta llegar a un eufórico abrazo. Allí estaba yo, la gran maestra de las relaciones sociales, intentando ser vista entre una masa de gente amabilísima. No me he saludado con nadie.

Encima pensaréis que soy una antipática.

Luego, por si a mi estado de ánimo le pasaba inadvertido aquel incidente, hemos hecho otro juego para conocer y memorizar el nombre de nuestros compañeros, ¿y adina con qué nombre no se quedaba ni Cristo? Al menos ahí he destacado un poco, aunque fuera "la anónima".

Finalmente, y aunque yo he pasado de estos dos episodios, hemos tenido que poner una palabra en un papel, y hemos guardado los papeles en una bolsa. Luego cada persona ha cogido un papel, y nos teníamos que agrupar según los que pusiera en nuestra hoja.

De 35 personas, me he tocado a mí misma. Mientras todos se agrupaban felices a mi alrededor, yo miraba como una gilipollas un papel escrito por mi propia mano en el que ponía "miau!". Es estúpido, que es tal y como me he sentido. ¿Qué posibilidades había de que me tocase mi propio escrito? Mientras todos se divertían en el feliz mundo de "presentación y conocimiento", yo me queda en La Ciudad sin Gente escuchando un silencioso maullido.

En realidad, esos ejercicios han sido lo mejor del día. Pero contar lo malo es revivirlo, y paso.

No intentéis buscarle sentido a este escrito, porque no es más que el diario de una estudiante acomodada aburrida. Las reflecxiones para otro día.

Conciertazo de Limb Bizkit en la Sala Riviera en Madrid

on | | 2 comentarios
Muy buen ambiente, con un directo impecable (salvo en Rollin', que se fue el micro y perdió la magia la canción, aunque a la gente pareció no importarle) y un público muy entregado.
Lo que no sabía era que Fred Durst tuviera tan poco carisma a la hora de dirigirse a un público (se lo perdonamos por ser tan bueno en lo suyo).

En fin, que por todo eso, aunque tenga un exámen a las 6 hoy, y otro mañana por la mañana (y aunque la Universidad de Sevilla intente matarme de rabia con su complicada burocracia digital), hoy me he levantado con mi canción de este grupo favorita en mi cabeza, y os la dejo aquí para que os relajéis un poco.



Think of me

on | | 4 comentarios


A pesar de los desesperante que me resulta levantarme cada mañana para seguir una rutina que me aburre y que aparentemente no me lleva aninguna parte, por alguna extraña razón llevo varias mañana despertándome con esta melodía en mi cabeza. Por su magnífica belleza y la tranquilidad que me transmite, supongo que mi subconsciente intenta decirme que me relaje y que disfruta de las cosas que siempre me han gustado en lugar de centrarme en las que hago por obligación.

Este mismo consejo os dejo a vosotros hoy, ¡¡que tengáis un magnífico día!!

Bueno, aprovecho para animaros a los que no conocéis esta obra a que la escuchéis. Yo he visto la última versión en película, pero ya tengo la antigua en mi estantería para verla en cuanto tenga tiempo. Si como a mí os han atrapado los hombres grises y andais cortos de tiempo, simplemente escuchando el soundtrack podéis seguir la historia bastante bien (si sabéis inglés, claro). Si no lo entendéis, merece la pena escucharlo de todas formas, porque es preciosa.

Próximo objetivo: ¡ir a Londres a verla representada! Mientras tanto, seguiré escuchándola en Youtube.

Toni Morrison

on | | 0 comentarios
Wicked people love wickedly, violent people love violently, weak people love weakly, stupid people love stupidly, but the love of a free man is never safe.

La gente malvada ama de forma malvada, la gente violenta ama violentamente, los débiles débilmente, los estúpidos con estupidez, pero el amor de un hombre libre nunca es seguro. 

The Bluest Eye, Premio Nobel 1993

Vivir

on | | 0 comentarios

Vivir es un instante a veces eterno lleno de vacío y silencio. Nosotros, humanos miedosos, lo llenamos de pequeños traqueteos que nos acompañan durante el viaje: ruidos. Somos ruido en una meditación profunda.

Las manecillas del reloj, el vapor de la cafetera, el tintineo de vasos sobre la mesa. Las inseguridades que se agolpan donde la ropa sucia y se lavan con el incesante ruido de la secadora llevándose nuestros sueños intactos. Nos dejamos atrapar en nuestros propios pensamientos bloqueando todo sentimiento sincero. ¿Por qué da tanto miedo el silencio?

Nos encantan las rutinas, y saber qué viene después. Tanto que nos olvidamos que el significado de nuestra existencia se halla en lo indescifrable.

También hacen ruido los truenos, pero es el inquietante ojo del huracán el que realmente nos levanta el vello.

Porque en el silencio no queda más que nosotros mismos, alienados del mundo y de los demás. ¿Acaso alguna vez llegamos a romper esa barrera totalmente? No voluntariamente.

Es la muerte la que nos arrastra más allá. A la fuerza nos despierta de la ilusión en la que nos hemos encerrado, nos pone firmes, nos hace sentir tanto miedo y dolor que nos hartamos de sentirnos tan vivos. ¿Y cómo le respondemos? Con ruido.

Creemos que no podemos sufrir más, que no hay nada peor que el desgarro del alma acompañado del quejido de nuestras gargantas. El retumbar de nuestros corazones en la caja torácica a punto de salirse por la boca. El ir y venir furioso de la corriente interna de tu sufrimiento saliendo desde tus pulmones. El grito, deseperado y desesperante, de tu mente pidiendo auxilio, intentando salir de la cárcel de tu cuerpo.

El luto es tan ruidoso que da miedo.

Sin embargo, ¿qué hay peor que el silencio sepulcral de aquel que no descansa en una cama vacía?

All that Jazz

on | | 0 comentarios

Poema tallas

on | | 0 comentarios
Es este corazón mío
Un cómputo de esperanzas,
Un puñado de ideales
Sin sangre, nación o raza.

No tengo patria, ni dios,
Ni bandera, ni compañeros…
No me tengo más que a mí
Y a este mundo majadero.

Splice: otro "Daybreakers"

on | | 0 comentarios
La otra tarde estaba entre suidcidarme de aburrimiento y ver una peli, y puesto que no tenía ganas de salir y acabábamos de formatear el ordenador, las opciones eran muy limitadas. Desgraciadamente, esa es la única forma de que yo viera Splice. Ya había visto el traíler y sabía que la idea era original y me gustaría, pero también auguraba la falta de lucidez del guión.


Al igual que me pasó con Daybreakers, me parecía una idea sumamente original, y una vez empezada la película, me agradó ver que no habían ido por el camino fácil al que un guión de este tipo puede prestarse. Empezaban a complicarse las relaciones entre personajes, y la incertidumbre sobre el híbrido humanoide se mantienen hasta el último minuto. En todo momento notas esa tensión de no saber qué va a pasar, o de quién te puedes fiar, que hace que no te relajes del todo en tu silla.

Pero de nuevo fui testigo de cómo cargarse una peli. El comienzo el lento y comedido, sin dar demasiada información nueva a pesar de las largas escenas en el laboratorio. Hay que decir en su defensa que no se hace pesado, parece bastante justificado. Pero luego, más o menos a la mitad de la película, comienzan a precipitarse las acciones, los personajes se desdibujan y la coherencia flaquea.

No estoy diciendo que la peli no sea coherente o creíble, creo de hecho que la historia en sí está bien. Lo que no entiendo es por qué dedican tanto a los personajes al comienzo, cuando sus relaciones personales son más o menos estables, y cuando hay un verdadero cambio -físico y personal- no sólo en el híbrido si no en los personajes humanos, se obvia toda respuesta emotiva para seguir metiendo tralla.

En fin, tal como pasó con Daybreakers, el guión de Splice es una semilla preciosa que podía haber germinado en mil tramas estupendas, pero que fue segada antes de tiempo. De todas formas, si te aburres, te entretendrá igual.


Lo mejor: que en lugar de tirar hacia la historia fácil de bichos antropófagos, intenten contarte un drama humano, incluso supra-humano. 

Leonardo DiCaprio triunfa en tierras oníricas

on | | 1 comentarios
Parecía que ya poco se podía hacer por la cartelera veraniega, sin embargo, este verano ha llegado lleno de sorpresas y buenas películas. Primero fue Kick Ass, la cual ya os recomendé. Luego vino Eclipse, de la que no tuve tiempo de escribir nada, pero como ya sabréis me encantó. La considero la mejor de las tres que llevan hechas; una mezcla perfecta de Eclipse y La Segunda Vida de Bree Tanner (aunque yo hubiera metido más de la segunda). Si tengo que hacer una crítica (o dos), ya se podían haber ahorrado el mensaje mormón de "nada de sexo antes del matrimonio" y haber metido sangre de verdad. En fin, seguimos con la cartelera del verano: la semana que viene eses ¡Phillip Morris, te quiero!, y esta semana ha sido Origen.

Otra de esas películas que crees que van a ser una mierda cuando te dan tanta publicidad, pero que entras en el cine y se te pasan las dos horas volando. No sé lo que los demás expectadores pensarán, pero para mí tiene una trama original y complicada sin ser imposible seguirla. Los efectosd especiales están muy bien hechos, además te meten en un mundo imposible que es maravilloso y peligroso a la vez. En ciertos momentos me agobié un poco y me entraban ganas de gritar "¡quéreis volver a la realidad de una vez!".
A la mitad de la película empecé a mosquearme con algo que parecía un fallo gordo de guión, menos mal que llegó la parte final y todo encajó, y entonces viví uno de esos momentos de "aaah, ahora lo entiendo" que tanto me gustan. El final es lo mejor de todo, y aunque quisiera no os lo podría contar. ¡Tendréis que ir a verla!

PD: Lo único que no me gusta, la traducción del título. No me creo que no haya otra palabra en el extenso castellano para traducir "Inception" conservando más matices. 

Una ensoñación oscura

on | | 0 comentarios
Debo empezar esta entrada pidiendo perdón a todas las personas que sepan algo de fotografía, y a la fotografía como arte, porque es evidente que no sé hacer fotos. Pero qué queréis que os diga: teniendo una cámara nueva, un cortijo antiquísimo, mucho tiempo libre y, sobre todo, una modelo tan buena dispuesta a posar, tenía que intentarlo.
Espero que el resultado no sea tan horrendo (que conste que las fotos pierden calidad al subirlas, aunque no son buenas- como no lo es mi manejo del photoshop). En fin, que soy estudiante y tengo mucho tiempo libre.
Un gracias especial a mi modelo, Nieves, por su disposición y su pacicencia.A lo mejor algún día puedes posar para alguien que sepa hacer fotos.









Fracaso

on | | 0 comentarios
La vida es
Eterna frustración.
Constante apogeo
De ilusiones,
Y estrepitoso ruido
Del corazón al romperse,
En mil pedazos,
Como cristales.


La vida es ilusionarse
Y llorar ante
La gran verdad de ver
Tus tontas ilusiones.

La vida, cruel tiranía
En la que el mundo manda
Y tú suspiras.
La vida, eterna, amarga,
Es, lo que mientras piensas,
Volando pasa.

Fin de las vacaciones mentales

on | | 0 comentarios
Después de meses de invierno mental y vacío existencial, hoy me he levantado harta de estar triste. Sé que no ha acabado nada, y que llegarán épocas peores; sé que volveré a estar frustrada por no ser capaz de dar lo que exige el sistema, pero ya está bien de quejarse.
¿Y qué si resulto no ser la hija y estudiante modelo que en un principio prometía ser? ¿Y qué si no me gusta lo mismo que a los demás? ¿Y qué si no obtengo la aprobación complaciente del profesor estricto? No la necesito.

Sé perfectamente quién soy, y nunca me ha molestado ser yo misma; hasta que los demás empezaron a decir que debería ser otra. ¿Pues sabes qué?, que a la mierda lo que dicta la regla.Y a la mierda los que la dictan.
Nunca he sido la chica bonita y perfecta con el humor complaciete, el exquisito gusto para la ropa y las increíbles ganas de trabajar en la dirección que le marcan. Soy más bien floja, distraída, hortera, y por qué negármelo, un poco mediocre. La cuestión es que me encuentro a gusto en esa piel, no sé por qué la gente tiene tantas ganas de que salga de ella.

En fin, este rollo que os suelto es para anunciaros que he vuelto de mis cortas "vacaciones" corta-venas, y a partir de hoy volverá a haber capítulos nuevos, poemas, reflexiones, y un montón de cosas que no tenéis por qué leer, pero que por si las moscas aquí están.

Para transmitiros la agradable sensación de "me importa un pito todo" con la que he despertado, os dejo esta canción de Bebe, que junto con el tema de Violadores del Verso que escuchábais aquí hace unas semanas, es la canción que más me anima cuando estoy depre.



True Blood: televisión VS libro

on | | 2 comentarios


Esta cabecera tan atrayente sólo puede anunciar una buena serie. Con motivo del arranque de la tercera temporada de la serie True Blood, os resumiré un poco de qué va la historia para que os enganchéis tanto como yo (que conste que hago ésto en lugar de ver el primer capítulo de la tercera temporada).

Sookie Stackhouse es una joven camarera de la pequeña localidad de Bon Temps. Es un pueblo pequeño donde todo el mundo se conoce y nadie pasa despaercibido. Y mucho menos Sookie, que tiene la habilidad de leer los pensamientos ajenos; habilidad que la ha privado de tener una vida corriente. Siempre evita el contacto humano porque acaba sabiendo de la gente mucho más de lo que desea.
Todo es un aburrido ir y venir de pensamientos ajenos en su vida hasta que entra en el bar donde trabaja Bill Compton: el primer vampiro que pisa su localidad desde que los japoneses inventaron una sangre sintética y la comunidad vampírica dio a conocer su existencia a los hombres.

Hasta ahora todo parece un retorcido formato de Crepúsculo, pero en cuanto ves los dos primeros minutos de serie, o lees las primeras páginas del libro, te das cuenta de que no es así. La historia entre Bill y Sookie se complica y otros "hombres" entran en escena: otro vampiro, varios "cambiantes", hombres lobo... la vida sexual de esta chica es de lo más variopinta. Si te lees los libros, por supuesto.

Lo bueno de la genial idea original de Charlaine Harris es que tiene una adaptación televisiva muy libre que te permite ver la serie y leer los libros con total tranquilidad. La serie no es un altar de culto a cada palabra que salió de la pluma de esta mujer, sino una versión distinta (a veces mejorada) de lo que cuentan sus libros.

Para los que les guste las historias menos edulcaradas, recomiendo el libro, porque la protagonista no mantiene mucho los novios de un libro a otro, y se abre paso en el mundo mágico a través de la tensión sexual permanente con los hombres que lo habitan. La ventaja del libro sobre la serie sin duda es esa: la permanente soltería de la protagonista te abre un inmenso campo de posibilidades narrativas que quedan cerradas cuando SPOILER al final de la segunda temporada Bill Compton le pide matrimonio a Sookie Stuckhouse. Aunque estoy segura que los inteligentísimos guinistas sabrán cerrar este detalle con elegancia.

El contra del libro es que la protagonista es un poco superficial, bueno, más bien tonta. Se preocupa de detalles un poco tontos como la ropa en la que lleva en cada ocasión, y se la ve un poco catetilla, a veces incluso retrógrada. Aunque hay que decir en favor de Charlaine Harris que la protagonista vive en un mundo de rednecks, y que no puede ser de otra manera. Demasiado abierta es saliendo con vampiros y soportando en silencio los horrores que conoce en el mundo mágico paralelo en el que se pierde su vida.

Por el contrario, en la serie el personaje de Sookie es mucho más fuerte e independiente, o al menos demuestra de manera más clara su fuerza e independencia. Aunque, como he dicho, en la serie es totalmente monógama, lo cual merma mucho las posibilidades del argumento en ciertos campos. Pero también hay que decir en honor a la serie es que los argumentos de los secundarios están más desarrollados y conseguidos, que llevan el espíritu del libro muy bien a la pantalla y que mantienen lo esencial sin convertirse en un altar absurdo a Charlaine Harris.

Lo bueno de ambas, que sus diferencias hacen posible seguir la serie y el libro a distinto ritmo sin ser monótono. Te puedes adelantar a los acontecimientos principales de la serie sin que te deje de sorprender cuando lo ves en pantalla, porque siempre tiene un toque original y distinto.
Por último, lo mejor de ambas, que los platos fuertes los consevan en igual grado: una protagonista de fuerte carácter, vampiros y criaturas mágicas, y sobre todo, mucho sexo y mucha sangre.¡Más que recopmendable!

Resumiendo:
La serie de libros de Charlaine Harris es divertida, amena e intrigante: un lectura perfecta para el veranito.
La serie de televisión True Blood es fresca, entretenida y con una fotografía preciosa.
Si no sabías qué hacer con los ratos muertos de las siestas en verano, creo que te estoy dando una pista clara.

Bueno, ahora os dejo que tengo que estudiar algo (qué va, voy a empezar a ver la tercera temporada).

Isabel Allende

on | | 0 comentarios

Un hombre hace lo que puede. Una mujer hace lo que el hombre no puede.

Fortuna

on | | 5 comentarios

Desdichados aquellos que te ignoran
Y que jamás te han conocido,
Desdichados los que te tiran por la borda
Pues para ellos viniste y te has ido.

Todos te buscan esperanzados,
Todos añoran tu cobijo,
Y quien te tiene,
Te pierde al poco rato con juegos
Que ni el diablo;
Pierden tu suerte y tu prestigio.

Aquel que te tiene rezuma alegría
Y si te pierde,
Como el que pierde la vida,
Siente la muerte un segundo
Y sale a buscarte enseguida.

Cuan consentida eres
Y cuan deseada siempre,
Que en tu mano lo tienes todo
Y todos consigo te quieren,
Y cuanto más te adoran y buscan
Más ven como te pierden;
Más tras años desdichados
Tú, caprichosa, apareces,
Y cuando disfrutan a tu lado
Vas y de nuevo te pierden.

Ya te sobran adjetivos,
Dudo si llamarte suerte.
Tu existencia guía mi sino
Pero yo, fortuna,
No quiero verte.
Prefiero escribir yo el camino...

Para los exámenes, canciones positivas

on | | 1 comentarios
Buscando en Youtube una de mis canciones favoritas de Violadores del Verso, he encontrado este precioso montaje (tampoco tienen mucho mérito porque es lo primero que sale si pones el título de la canción). Arriba esos ánimos para el último tirón!!

Por fin un anuncio realista

on | | 1 comentarios
Después de tanto tiempo sintiéndome mal por los esteriotipos que usa la publicidad para crearnos unas necesidades que no tenemos, me topo con este anuncio tan divertido:

¡Kick-ass patea la cartelera veraniega!

on | | 1 comentarios

Con tanto agobio con los exámenes y el estrés de no saber qué vas a hacer con tu vida, una agradece que cuando vaya al cine a despejarse encuentre pelis que verdaderamente lo consiguen. Kick-ass, la primera vez que vi un cartel, me pareció otra peli de verano más para intentar entretener al pueblo y de paso sacarle los cuartos. Luego empecé a leer críticas y reportajes sobre la película, y cada vez sentía más ansias de verla.
No soy una fanática de los comics, pero sin duda poco a poco me voy aficionando a ese mundillo inevitablemente. Es imposible no engancharse a unas historias tan surrealistas, delirantes y, sobre todo, sangrientas. Kick-ass lo da todo en su justa medida: no se eternece en presentaciones innecesarias de los personajes, ni se regocija en los momentos de tensión. Clara y directa: tan sincera que no puedes sino responder con amaravillada aprobación.
Para mi gusto tiene todo lo que tiene que tener sin sobrarle ninguan floritura. La "historia de amor", por así llamarlo, es divertida sin dejar de parecer seria. Los malos son malos sin exagerar su maldad (todavía me estoy acordando del malo al final de Avatar, que era tela de cansino), como los buenos pueden llegar a disfrutar de las acciones que tienen que tomar frente a los malos.Es decir, que a los buenos les encanta patear traseros.
Y por eso mi personaje favorito sin duda es Hit Girl. Su primera aparición es sencillamente espectacular, y desde ahí todo lo que hace o dice esta chica me parece una auténtica maravilla. Mola muchísimo todo lo que hace, y las exageraciones de sus movimientos no hace sino acrecentar mi admiración por esta tía.
Una historia secilla, con un tema subyacente profundo y una gigantesca dosis de cara dura. Si estás harto de estar encerrado y quieres despajarte yendo al cine, la mejor opción es Kick-ass en este momento (no es que tenga nada en contra del resto de la cartelera, pero sólo me habría decantado por Ecilpse antes que ésta, y porque soy una friki). Si no estás estudiando y no estás agobiado, créeme, necesitas ir a verla igualmente.
LO MEJOR: El homenaje a Kill Bill en la escena final (lo mismo no está hecho con esa intención pero a mí me lo pareció).
Lo dicho, ¡id a verla!

En casa

on | | 0 comentarios





El niño que nació de una pepita de café

on | | 0 comentarios
John se movía con fluidez entre el gentío de las calles de la gran ciudad. Sabía sortear las personas que caminaban en sentido contrario con esa elegancia indiferente que caracteriza a aquellos que siempre han vivido en una metrópolis. Los rascacielos danzaban sinuosos en un mar de nubes grises. Comenzó a llover y todo se paralizó. John iba en el autobús con otras cincuenta personas. Se rozaba con al menos cuatro de ellas, compartía el aire con todas, y no habló con ninguna. Cruzó la mirada con varias mujeres, y ninguna le decía nada.

Cuando llegó a su apartamento comió un plato congelado calentado al microondas. Vio la tele un rato, que hablaba de lo mismo: miseria ajena que enturbia las hazañas personales. Sintió cómo el aire viciado de la contaminación exterior le llegaba a través de los ojos, pero se dejaba intoxicar sin resistencia. De pronto le apetecía un café.

Rebuscando en los estantes casi vacíos de la cocina halló una lata de café mohosa color marrón tierra. Recordaba vagamente haberla comprado en un mercadillo a una vieja extranjera que decía traerlo de su país. No le interesaba el producto y le parecía caro, pero la mujer le dijo que el dinero era para ayudar a los pobres. Volvió la lata y vio el sello empolvado de una ONG, y recordó de golpe por qué había comprado esa birria de café. Decidió que estaría bien probarlo para coronar el día. Hoy había sido otro intervalo gris en su automática existencia, pero le pareció que debía celebrar al menos que nada malo hubiera sucedido.

Abrió la lata con dificultad y vertió parte del contenido en el filtro de la cafetera. Para su sorpresa, una porción de mezcla ínfima salió disparada de golpe fuera de la cafetera como si tuviera vida propia. Fue a recogerlo con un paño, pero se movió. Creyó que se había vuelto loco, pues ese grano de café le estaba hablando.

¡Hola!- John creyó oír al grano. Se metió el índice en el oído y se acercó. –Hola.-Repitió el grano. Corrió a la sala de estar y rebuscó en un cajón hasta encontrar una lupa. Volvió en un segundo, parándose sólo a mirarse ante el espejo que colgaba del pasillo. Allí se observó, como buscando una evidencia física de su locura. Sin embargo, tenía buena cara.

A través del grueso cristal pudo ver al grano de café con mucho más detalle. Tuvo que frotarse los ojos varias veces antes de comprender que el grano de café era un niño diminuto. Tenía la piel morena, como un grano de café sin tostar. Llevaba una maraña de pelo castaño alborotado y con restos de algún mejunje color tierra, y vestía con ropas artesanales del mismo color. Sus pies se movían sobre unas pieles sujetas a sus pantorrillas con una cuerda infinita. Para coronar su pinta salvaje, llevaba una lanza que portaba en la mano derecha sin signo de agresividad.

- ¡Ho-la!- repitió de nuevo el niño, ahora más lento y más despacio.
John no sabía muy bien qué hacer. Era la primera vez que un grano de café le hablaba. Nunca había leído nada sobre el protocolo que había que seguir.
- Hola- contestó finalmente, bastante asustado.
- Soy Birú, hijo del rey Nanko, y he venido a explorar.- John se rascó la cabeza un momento, reflexionando.
- Ah, muy bien.
- ¿Eres tú quien gobierna estas tierras?
- Ssss… sí. Soy el dueño de la casa.
- ¿Dueño? Tu lenguaje es extraño. Pero averiguaré qué significa, para eso estoy aquí. – A John empezó a entrarle el pánico. Un niño del tamaño de media colilla y el color de la madera había salido de su café, hablaba y se declaraba a sí mismo príncipe de un pueblo inexistente. Sin duda se había quedado dormido mientras miraba la tele y estaba teniendo un mal sueño.

Mientras nuestro protagonista masticaba estos pensamientos, el príncipe Birú hacía teorías sobre el significado de la palabra “dueño”.
- ¡Ya lo tengo!- dijo alzando su lanza y sacando a John del aturdimiento-Veo que aquí la tierra es fría e infructífera, con pocas señales de vida, por eso no podéis llamaros “rey”. Los reyes sólo gobiernan sobre cosas vivas, por eso utilizáis el título de dueño. De todas formas, ¿de qué sirve ese título? ¿Y qué pasa con las cosas vivas? ¿Quién gobierna ese bosque de ahí?- Y esto último lo dijo señalando al macetero junto a su ventana.
- ¿Qué? ¡Las petunias! ¡Nadie gobierna las petunias!
- En tal caso, ¡iré a esa tierra, la conquistaré y le daré justo rey!

John casi se desmaya ante la idea de un niño-grano escudriñando en el abono de sus petunias. Le costó bastante hacerle entender que él era el dueño de las petunias, pero que las macetas no se exploraban ni dominaban.
- Entonces, es como si no existieran, ¿de qué te sirve tenerlas?- Y a John se le vino a la mente el día que las compró, justo después de leer un artículo sobre salud y decoración.


El niño que vino en la lata de café resultó un ser curioso en extremo. A menudo viajaba agarrado a la ropa de John sin que éste se percatara. Domaba a los insectos más repugnantes para moverse por las “tierras” de aquel árido país petrificado en el que había aterrizado casi por casualidad. Todo le parecía digno de explorar, aunque fuera la asquerosa mugre de debajo de los muebles, o las aburridas curvas de una cuchara sopera corriente. Su meta era conocer el universo, y se interesaba por todo.

Como John estaba muy ocupado en sus interminables quehaceres diarios, él mismo tenía que averiguar la mayoría de las cosas por sí mismo. Y como no encontraba una relación directa entre las causas y sus efectos, se conformaba con la primera estrambótica teoría que saltaba de su brillante mente.

Tras sus exploraciones, Birú se sentaba al filo del macetero (ya conquistado y bautizado “karoba”, que en su idioma significa “tierra fértil”) y pensaba la más lógica explicación para los más extraños fenómenos. Así descubrió que ese gigante plateado llamado “grifo” por “los grises”-como solía llamar para sí a los hombres- salían a raudales las lágrimas de una anciana que vivía en algún rincón del planeta. Esta mujer había conocido el verdadero terror una vez, cuando uno de sus hijos se hallaba al filo de la muerte. Ella sentía cómo lo perdía poco a poco, por una enfermedad que lo enredara entre los hilos de las Parcas, que lentamente le acercaban la tijera corroída por el óxido al rostro. Un día entró en el templo de la aldea donde vivía y cayó de rodillas cubierta por su propio llanto. Rogó a los dioses que lo salvaran y tomaran de ella cuanto quisieran. Su hijo vivió, pero ella ya nunca más pudo derramar una lágrima. Al mes siguiente su marido cayó muerto por sorpresa, y volvió al lugar santo con los ojos secos para reclamar su derecho a luto. Nadie la escuchó. Desde entonces vive en un pozo seco, donde la oscuridad se asemeja noche y día al estado de su triste alma.


En el cuarto de baño de John descubrió también Birú una emocionante historia de magia y héroes. Resulta que al principio de los tiempos la Tierra y sus elementos fueron dejados en su justa medida: la ardiente pasión del amante, o el desmesurado odio del vengador no eran sino hipótesis absurdas. Así cada cual se movía tranquilo y satisfecho con su vida, centrados en sus metas, sin incidentes. Hasta que un día un joven chamán de alma torcida, comenzó a observar los poderes de otro mago de una aldea cercana. Primero lo admiraba, e intentó imitarle, pero la fuerza vital y la gracia del sabio poseían una fuerza inimitables, y entonces empezó a envidiarle. No existía entonces siquiera una palabra para aquel sentimiento enfermizo. Conjuró una llamada al dios de la guerra, a quien pidió que duplicara su fuerza para poder superar a su oponente. El dios, que sólo entendía de estrategias, le construyó una enorme superficie mágica sobre la cual sus poderes se multiplicaban por dos, y en el que podría verse como el dios que pretendía ser. El pequeño precio a pagar era el alma de una virgen pura -pequeño motín de guerra-, por lo que el chamán le entrego a su primogénita, que apenas había visto la luz del sol.

Sin embargo, al poco de encontrarse ante el artilugio descubrió que no era sino una mera ilusión, y que se limitaba a imitar cada uno de sus movimientos haciéndolos parecer más poderosos, pero no lo eran. Al descubrir que había empeñado la vida de su hija por nada se enfadó tanto, que decidió echar una maldición sobre el brillante trofeo: Nadie jamás verá en él lo que espera, pero sentirá la imperiosa necesidad de observarlo para confirmar su propia existencia. De esta forma, toda la humanidad quedó condenada a la desorientación y la falta de guía. Es por eso también que cuanto más perdido te sientes, menos te reconoces en el espejo. Con este vació existencial vinieron la inseguridad, y de esa caja de Pandora salió el odio, y mil compañeros más.


Otro día, cuando John se disponía a disfrutar de un té, una lanza diminuta atravesó la bolsa de papel paralizándole justo antes de sumergirla en el agua hirviendo.
- ¡No!- gritó Birú-. Si te bebes el espíritu de esa joven no verá la luz del sol desde tu estómago, se sentirá triste y te hará llorar.
- ¿Cómo?
- ¿Acaso no sabes de dónde sale eso que tú llamas “té”?
- De las plantas.
- ¿Las plantas? Qué bobadas dices. He estado en karoba miles de veces y jamás vi una planta con esa forma. Aunque el universo es infinito, y hasta eso podría ser cierto. Pero tengo una explicación mucho más realista. Oí una vez sobre una antigua civilización donde circula una historia en la que una joven se enamora del sol. Por más que intentara dejar de pensar en él, no podía dejar el vicio de observar su belleza. Hasta se quedó ciega de esa necesidad. Estaba tan desesperada por ese horrible sentimiento que le oprimía el pecho, que un día montó en un águila y se acercó a besarle.
“Pero es una osadía intentar sobarle un beso al astro rey, y quedó cabornizada. Sus cenizas se esparcieron sobre la Tierra, y hay gente que se dedica a recolectarlas, porque dicen que huelen a amor.”

John se quedó perplejo. Le costó un par de minutos reaccionar.
- Esa es una bonita leyenda, pero no es cierta.
- ¿Con qué criterio la pones en duda?
- No se puede volar hasta el sol en un águila, ni siquiera existen águilas lo suficientemente grandes para ese propósito.
- Cualquier medio es válido, si tu objetivo es claro y honrado.
- Esa frase esté muy bien para una camiseta, no para la vida real. Ven, te pondré un reportaje sobre la elaboración del té.
- No quiero acercarme a tu “telesivión”, es un monstruo que se alimenta del intelecto, ¿no lo ves?
- Otra vez con tus historias.- rió John bobaliconamente.
- ¡Claro que no ves!


Lo que John no sabía era que esa actitud suya, tan elocuente y prestigiosa en la ciudad moderna, era veneno para Birú. El niño que vino en una pepita de café poco a poco se contagió de esa oscura visión del mundo. Hasta John se dio cuenta de cómo se marchitaba lentamente su entusiasmo. Ya nunca miraba más allá, no quería ver detrás de las cosas, y se conformaba con la primera explicación que se le diera, aunque el antiguo Birú la hubiera tachado de improbable. Se sentaba en el filo del macetero a mirarse los pies durante horas, y aborrecía todo cuanto conocía por repetitivo, y lo desconocido por dudoso. Birú no conseguía encontrar sentido a nada, tan intoxicado como estaba del cientifismo y la especialización, que de nada le permitía hablar con certeza salvo sobre su aburrimiento.

John observó esto con gran pena, y decidió devolverle la alegría. Planeó un viaje real por el mundo real que tenía la esperanza de que le devolvería a su amigo la fe en la ilusión. Compró una revista de viajes y organizó lo que la mejor agencia del país titulaba “la experiencia que tu vida necesita”. Hombre y grano viajaron a las regiones más recónditas del planeta, recorrieron desiertos y escalaron las más altas montañas. Pero Birú seguía muriendo de pena, pues aún veía el mundo a través de los ojos de John: un agujero oscuro y corrupto que se retorcía sobre su propia miseria. Visitar una paraíso aislado sólo significaba una pequeña pausa en el intenso dolor de existir y formar parte de ello. John empezó a flexionar sobre ello una vez más, y creía comprender lo que esa experiencia vital tan necesaria le faltaba: espíritu.

Así una tarde, sobre las cálidas arenas adyacentes a la gran pirámide de Keops, Birú miró a John a través de su enorme lente y le habló con voz entrecortada:
- No lo intentes más, amigo. Hemos sido testigos de las más maravillosas puestas de sol, y yo sólo podía pensar en la noche eterna que le seguiría. Se supone que esta tierra es mágica, pero yo sólo veo aridez en el suelo y frío inerte en las rocas. – entonces John tuvo la mejor idea de su vida.
- Pero Birú, ¿vamos a irnos sin ver la fuente de la eterna juventud? Si está aquí mismo.
- No. Seguro que es una fuente corriente.
- No ésta, mi querido Birú. Sólo se ve en un lugar y a una hora concretos, y sólo un verdadero conquistador puede llegar a apreciar su belleza. Recuerdo cuando me dijiste que eras explorador, entonces no habrías desaprovechado esta oportunidad por nada. Nadie ha visto esa fuente desde hace treinta años.
- Seguro que ni existe ni es posible encontrarla.
- Pero alguien me dijo que había una leyenda que decía que un viejo ciego sintió el frescor de sus aguas mientras caminaba una noche de casualidad. –Entonces John comprendió que Birú no esperaba ver ningún paisaje exótico ni ninguna fuente mágica, sino que necesitaba creer en su existencia para sobrevivir a la fría realidad de la inferioridad en la que se movía. De esta forma su gente había sobrevivido siempre: desde antes de los tiempos del hombre. Y permanecerían vivos después de que la humanidad se ahogara en su propia tristeza.

Lo tomó en su mano y lo llevó tras la gran pirámide. Caminó cien pasos contándolos en voz alta, se paró y habló:
- Cuenta la leyenda, que el ciego oyó también una voz. Era una voz de mujer. Esa mujer le dijo que era la ninfa de la alegría. Dada por muerta, había sido enterrada hacía siglos bajo estas tierras, antes espeso bosque de pinos. Cada cierto tiempo y sabiendo que encontrará una persona dispuesta a escuchar, la ninfa sube a la superficie, sembrando verdor, frescor y alegría allí donde pisa. Y deja un mensaje de esperanza a un afortunado y paciente testigo.
- ¡Ahora recuerdo aquella historia!-gritó el niño.
- ¡Ah! ¿Y no vas a ponerla en duda?
- ¿Cómo podría, teniendo a la ninfa ante mis ojos?- El hombre de ciudad que había viajado en esta semana más que en toda su vida se volvió y tuvo que dejar a Birú sobre su hombro para frotarse los ojos con ambas manos.

Una dama alta y estilizaba se alzaba sobre la arena formando un pedestal de hierba y flores que salía directamente de sus pies. Sobre su piel trepaban varias enredaderas de alegres colores, y sus cabellos ondeaban al son de unas campanillas que tintineaban desde algún lugar. Dio un paso al frente, y la ola de verdor se extendió una zancada, dibujando una orilla estrecha. Puso el segundo pie a la misma altura, la arena de derritió de un solo golpe y brilló a la luz de la luna llena de aquella noche. La maleza de la orilla opuesta de aquel pequeño estanque rozaba los zapatos de explorador comprados en la sección de deportes de riesgo de un gran almacén de John. Pudo oler el agua –tan fresca y viva como si hubiera estado allí por siempre-, y también las guirnaldas que colgaban del largo cabello de aquella mujer desnuda. Birú saltó de alegría, dio las gracias a John por todo y se lanzó de cabeza a las cristalinas aguas nacidas de los pies de la alegría. ç

Él se sobresaltó e intentó cogerlo en el aire, pero falló. La ninfa comenzó a reírse: junto a las campanillas varios violines y un tambor hicieron un ruido estridente. John se lanzó a la laguna temiendo por la vida de su amigo. Cerró los ojos un segundo, y cuando los abrió de nuevo estaba cavando en la arena de un parque infantil cercano a su casa, donde encontró una pepita de café tostada.


Allí se quedó sentado pensando en lo vivido, y en cuál de las dos aventuras era más falsa: si su encuentro con el niño-grano, o sus cenas solitarias en la gran ciudad. Sabía cuál había sido más enriquecedora. Le vino a la mente de pronto que la vida son aquellos momentos que te traen a la experiencia, siendo esta última una reflexión sobre lo vivido y un aprendizaje. Pensó en Birú y sonrió.

Syntactic argumentation

on | | 0 comentarios

Over and over again
Again
And again. Again.
What have been repeated for centuries
In my brains.
Again.

A lack of vocation
That hurts my feelings
And my patience.
-Over and over again-
Grammar is rediscovered
Boring as ever.
Boring to death.
Bored to death.

Actually, more dead
Than any other thing.
KNOWLEDGE!
This is another thing.
That’s KNOWthing.


As full as a noisy breath
In the middle of a graveyard
In the middle of a zombie party.
A child vomiting his lunch,
Vomiting his lesson,
Beating our minds with the greatness
Of his ideas.
I can read and write.
I could do it before you could even cry.
Despair!

How intelligent I am.
I do not need competence.
I don’t want it.

I don’t need happier people
While I die in misery.
I want them all dead.
I’m no t that bad.
I’ll just kill their souls,
Let their brains strave,
Also their ambitions.
They won’t even notice.
Those silly zombies,
Rap-hearers,
Fiction-movie-eaters,
Sex-addicts, fuck-lovers,
Empty-book-prayers.

I’ll build up my name
And I’ll keep it
Over them.
My name.
They’ll respect it for its own sake.
My name.

But what is a name?
What hides behind?
What is it?
What?
You’ll never find it out in a classroom,
Neither outside it.

You already know it.
Explore!

La voz a ti debida

on | | 0 comentarios

Miras de pronto a lo lejos.
Clavas la mirada allí,
no sé en qué, y se te dispara
a buscarlo ya tu alma
afilada, de saeta.
Yo no miro adonde miras:
yo te estoy viendo mirar.

Pedro Salinas, La voz a ti debida.

Sin título

on | | 2 comentarios



Yo soy hoy, y seré siempre,
Como Don Quijote,
Con sus cómicos aires de grandeza,
Con su enorme mediocridad decadente.

Un simple vestigio
De una honradez inexistente,
Un recuerdo y un delirio
Obsesivo e indecente.
Un frío de invierno
Perdido en la primera,
Y unas alas batiendo en otoño
De una chicharra longeva.

Mi lucha en esta vida
Es demostrarme a mí misma
No ser una vieja gloria
De veintipocos años.
Mi lucha es renovar mi espíritu
Con cada mala experiencia,
Con cada batacazo.
Mi lucha es quererme a mí misma,
Aprender mucho
Y luego enseñarlo.

Este es un poema que no rima

on | | 0 comentarios
Este es un poema que no rima,
Ni cuenta nada en especial;
Este poema no adula a nadie,
Ni honra ningún hecho,
Este poema
Habla de sí mismo.

Porque el poema no sólo
Es el habla de los poetas,
No sólo da alegrías
Y plasma las penas.
Este poema existe
Como existen los poetas,
Este poema es el aire,
El oxígeno de las
Teorías;
Porque más extraordinario
Que nuestra mente
Es lo que de ella
Caprichoso y descuidado
Se desprende.

Este es un poema que no rima,
Que no cuenta nada en especial,
Y sin embargo existe.
Cuántos quisiéramos ser poemas,
Cuántos quisiéramos marcar el ritmo
Con nuestras pausas,
Con nuestras letras
Y pensamientos.

Este es un poema que
Sólo rima
Con la verdad;
Este es un poema,
Y con eso lo he dicho
Todo.

No es un crimen amar

on | | 0 comentarios

Qué bello el vaivén de sus caderas, contoneándose, con cierto ritmo, al pasar por mi puerta. Qué elegancia de ese cuerpo y esas piernas, que como juncos movidos por el viento, danzan al andar. Qué bella, qué bella es y qué ojos tiene; negros, profundos, que se clavan al mirar.

Su pelo negro y rizado ondea, a la altura de sus caderas, rizos que marean mis turbios pensamientos, rizos que coronan esa estatua de belleza. Cada día a las seis en punto, me siento y la veo pasar, a veces sus ojos me miran, su boca dibuja una sonrisa y continúa danzando al son la música que le acompaña siempre. Luego se pierde en la calle… y hasta el día siguiente.

Esa gitana me tiene enamorado, enganchado a sus andares que son el más dulce de los vicios, enganchado como tantos otros, pero de forma diferente. Ayer supe que la quería. Rondaban las seis menos cinco, y el sol era intenso como cada tarde de verano, notaba como la temperatura subía y cada centímetro de mi piel transpiraba intensamente. La calle en silencio, las sombras escondidas… llegó la hora de que pasara mi gitana. Y a lo lejos divisé su figura, su plante era despampanante, su pelo volaba, su vestido rojo resbalaba por su piel en suaves caricias.

Pero antes de que pasara ante mi puerta, y me regalara una sonrisa, la paró un mozo moreno, que tras de ella venía. Hablaron un rato, y le regaló una sonrisa; pasó, sí, ante mi cara, con su novio de la mano. El mundo se me vino encima, pues sus formas ya tenían dueño, sus besos ya tenían nombre, y sus danzas no serían nunca mías. Tan pronto como creí en el amor, el amor me mató, de la forma más cruel y violenta que jamás pude imaginar. Por eso sé que la quiero.


Después de ese encuentro todo fue distinto, su mirada no se clavaba como antes, y la luz de sus ojos estaba muriendo. Pasaba rápida, como relámpago, interrumpía mis pensamientos por un momento sin dedicarme la más mínima atención. Dulce sin sabor de la ignorancia, cuanto menos me miraba, más ansias tenía de verla. El latir de mi corazón ensordecía el sonido de sus tacones al caminar; el sudor de mi frente, que bajaba rápido hasta la nariz, me impedía verla bien tras esa cortina translúcida que se ponía ante mis ojos; su chispa no me llegaba por el recuerdo de ese mozo susurrándole al oído aquella tarde de agosto.

Y más la quería. La amaba hasta el delirio y, sin embargo, se iba disolviendo en mis pensamientos. La veía alejarse cada tarde, pero jamás la vería acercarse y sonreírme. Cuanto deseaba cogerla de la mano, contemplarla o fundirme con ella en un beso, mi sueño se marchitaba cada día.


Tras meses de bagajes por mi mente y sueños imposibles que me alimentaban el alma, llegó a mis oídos el rumor de que mi bella se casaba. Pude entonces sentir el frío de una daga atravesando mi corazón, sentí como me rompía la piel y llegaba hasta lo más profundo de mi ser, desplomándome en un llanto sordo. Se oyó el leve tintineo de mis sueños rotos al caer, como cuando algo de un frágil cristal se te escapa de las manos.


Asistí al enlace desde la puerta, escondido entre la multitud, conteniéndome para no gritar, con la respiración entrecortada por el llanto que disimulaba con terrible dificultad. Cuánto me dolía el alma. De blanco radiante y pie decidido salió de la iglesia la novia, su pelo danzaba con ritmo, igual que sus caderas y sus piernas, nada mi chica había perdido.

La gente aplaudía la escena, y mi cólera aumentó, la mujer volvió su cabeza, y sin quererlo, su mirada con la mía cruzó. Me perdí en el negro de sus ojos, y entre el espesor de sus pestañas encontré la chispa que veía cada tarde ante mi puerta. Sonrió por un instante, sólo me miró a mí e hizo el gesto más bonito que jamás ha hecho nadie, me miró y me tocó el alma, resucitándome. Entonces corrí lejos, para no ver el tradicional beso, no quería más tortura ni castigo, estaba casada, ¡pero me había sonreído!


Las mujeres casadas son pecado, eso me dijo el párroco a quien confesé mis delirios. Si te enamoras de una mujer que ya ha sido desposada, estás cometiendo un enorme pecado, y si intentas por encima de todo encontrártela en cada tienda o ayudarle con las bolsas eres un pecador. Yo ya sé que nunca iré al cielo.

En una tenducha de barrio más pobre y sucia que cualquiera de las del centro, allí debía comprar mi alma gemela, convertida en esclava del matrimonio. Al principio me miraba de reojo sin mediar palabra, se tocaba el pelo o jugueteaba con sus colgantes, con una extraña calma que más bien parecía inquietud disimulada. Con el paso de los días, siempre en profundo silencio y con actitud distante, permitió que le ayudara con las bolsas y daba las gracias con una sonrisa, pues yo no buscaba otra cosa. Nervioso con la vista al frente, marchaba de camino a su casa con sus cosas en mis brazos, sintiendo cerca el vaivén de esas caderas y el perfume de su pelo, mataba yo entonces por un beso. Así me fui acercando, convirtiendo mi corazón en un esclavo de mi cuerpo, sin dormir, ni trabajar, sólo buscaba esperarla para verla sonreír un día más.

Mas una tarde de finales de diciembre en que no había conseguido mi objetivo, pasé como despistado por su casa para ver si la suerte me acompañaba. Esperaba que se asomara a la ventana, como rayo de luz en el alba, o simplemente saliese a por la ropa que colgaba de un tendedero junto a su choza. Era una princesa de corona de hojalata, sus jardines eran descampados de un barrio pobre, y su belleza el único astro que iluminaba aquel mugriento lugar que era su hogar.

Nadie. Mi curiosidad arrastró mi cuerpo hasta una de las ventanas. En la cocina la soledad era absoluta: cacerolas y estropajos se mezclaban en el fregadero y la mesa, aún puesta, presentaba una visión patética. Di un rodeo a la chavola y con sumo cuidado de no ser visto me aventuré a mirar en su habitación, sábanas revueltas… y soledad. Una tras otra me acerqué a espiar en cada una de las ventanas, encontrándome en todas ellas el mismo panorama.

Ya solo quedaba una, a la que no debía siquiera asomarme, pero mis impulsos pueden más que mi conciencia, así que me encaramé al muro y ojeé el baño. En el suelo, ya marchita su belleza, el cuerpo de la mujer a la que en silencio amaba se encogía llorando. Con sus manos tapaba su cara, procurando no ver el horror con el que su esposo golpeaba su cuerpo.

Con violencia y entre gritos, el hombre la levantaba por el brazo, a veces por el cabello, o incluso por el cuello, para chillarle al oído lo mucho que se merecía que le pegara, y la soltaba en un brusco gesto tras haberle propinado un par de bofetadas más. Con sus delicadas manos la chica se tapaba los oídos y lloraba, pero no podía escapar. Podría no mirar a su agresor, pero este seguía allí; podía fingir que nadie le estaba chillando, pero la voz seguiría sonando; podía decir que la paliza no existía, pero las marcas y los moratones le recordarían que sí.

La princesa sin castillo, el pájaro sin alas, la estrella sin destello se desplomó, abandonándose al dolor físico de los puñetazos, e ignorando los gritos de su corazón. Fui un mudo testigo de la muerte de esa chica, la dueña de mis fantasías, la reina de mis ilusiones desvanecía entre la violencia de ese hombre que creía poseerla. Estuve mirando dos segundos eternos en los que pude sentir como su magia moría, luego corrí hacia la puerta de la casa. Se agolpó la sangre en mis sienes, y el constante bombeo dentro de mi cabeza me ensordecía, pero aún así oía sus gritos de terror.

Su marido al verme se giró y, con la frialdad de un hombre capaz de golpear a alguien de tal forma, preguntó por mi intrusión. No le oí, aparte de la voz de ella y el “bom-bom” de mi cabeza no había ningún sonido capaz de llegar a mi cerebro en ese momento. La levanté con firmeza pero cuidadosamente, como quien trata con una pieza de cristal. Un fuerte golpe me arrebató el equilibrio y caí, como torre exterminada con dinamita. Una mano fuerte y fría me agarró del cuello, y apretó con fuerza haciéndome ver por segundos el camino hacia la muerte, la sentí tras de mí, esperando a tocarme con su mano y llevarme a donde mi cuerpo no pudiera llegar.

Terminó la situación de asfixia al cansarse mi contrincante de la pelea, volvió a por ella. La tenía alzada en el aire, y se podía apreciar el grito sordo de la chica que se ahogaba, y el negro profundo de sus ojos se desbordó tiñendo de negro cada uno de mis pensamientos. Sin pensar mi mente, mi cuerpo actuó, agarré una botella que por el suelo andaba tirada, y con ella arremetí contra la cabeza del agresor, acabando con la agonía de la chica, y regalando a la muerte que minutos antes vi tras de mí alguien a quien llevar en mi lugar.

El charco de sangre llegó hasta los pies de mi amada, que lloraba sordamente inmersa en un profundo shock. Encogida, abrazada a sus rodillas, tiritaba observando el cuerpo inerte de su marido. Movió los labios un momento… pero no logró decir nada. La sangre seguía avanzando, y mis pensamientos empezaron a surgir, ideas confusas que venían una tras la otra, atropellándose, impidiéndome pensar con claridad. Su ojos negros me miraron, preguntándome, asustados, balbuceó palabras mudas. Se encogió más para no mancharse de sangre, ya era tarde.

Entonces comprendí cuál era el precio. Había sacado el pájaro de la jaula, con el tiempo su estela volvería a brillar; la princesa no tenía un castillo, pero al menos ya no tenía verdugo en la cárcel de su vida, pero yo corría peligro.


Rápido limpié mis manos y mi conciencia en el lavabo de aquel baño cochambroso, recé unos segundos, miré a mi dama, y eché a correr. No sé si sucedió en verdad o fue sólo una fantasía, pero mientras me alejaba de la casa creí ver una luz encendida, y una silueta. Esas caderas y ese pelo largo serían la fuente de mis ilusiones por siempre, ella había salido a verme escapar, había roto su jaula, y me lo agradeció con su casi imperceptible presencia junto a aquella ventana en forma de despedida.

Se alejaba por fin el caballero andante, con las manos manchadas de sangre y una muerte a su espalda, pero en el corazón llevaba, por encima de todo, la sonrisa de una dama grabada. Así me convertí en lo que soy: un romántico, un bandido, un ladrón y un liberador. Así nació mi empeño por soñar, y fue así también como choqué con la realidad. Esto me hizo mal, porque dejé lejos el amor, y por la figura de ese payo malo que cada noche descansa a los pies de mi cama, esperando paciente el día de mi captura por la ley. Pero en el fondo de todo mi ser encuentro siempre el recuerdo de unos andares y un brillo en unos ojos que me recuerdan por qué estoy viviendo, y por qué no me llevo yo mismo a donde descansa el hombre ese: por la ilusión de soñar con alguien, con una gitana, quizá.