Mourning Drought

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El poema que tenéis a continuación va sobre una mujer cuyo marido está a punto de morir. Deseperada, va al templo y pide a los dioses que le salven, y a cambio tomen lo que quieran de ella. Los dioses salvan al hombre a cambio de que ella nunca más vuelva a llorar. Está contenta con esa solución hasta que su hijo muere, y vuelve al templo suplicando su derecho a expresar sus sufrimiento. Los dioses no la escuchan, y ella acaba sola y deprimida dentro de un pozo seco, reflejo del estado de su alma.

Para los que lo hayáis leído, es la historia de la vieja que cuenta Birú, el niño de El niño que nació de una pepita de café. Decidí pasar esta pequeña tragedia a un poema en inglés, que más tarde se transformaría en canción por medio de un grupo que no terminó de cuajar. Ojalá algún día salga adelante ese proyecto y os pueda mostrar el producto final a través las manos de unos grandes músicos amigos míos. Mientras tanto, ahí tenéis el poema:



Her spirit is so sad
And so dry,
She is so lonely and blue
So dead from inside…
She does feel no more
But PAIN.
Inside a well she’s lost
-always INSIDE-
She mourns and shouts but
She never…
CRIES.



Her loving husband has a loving lover
In the obscurity of the room
He cannot but sigh:
“Azrael, Daffodil, Libitina”.
None but the Death he is
Calling for.

She cries and cries
Asks the Gods for help:
“Take anything you need
But do not kill him”.
They ask, and ask
-life is not enough-
“Don’t cry again
And he will survive”.


Smile, your wish has been granted…


She thought her happy
No tear across her cheek,
‘till her husband’s mistress
Comes, her babes seeks.
Mesmerizing, intoxicating,
She seduces him.
His mother cannot tell,
He cannot resist!

Death and solitude in the world,
Always lost in the mourning drought,
Never say a word of the things that happened
Better keep yourself in the past you love.

Gone with the sun
His innocence and her joy,
She wants to mourn
But her eyes dried up.
“My son is dead
Let the wet rape my pain”.
Gods are crueler than Death,
And their words are LAW.

“Your tears are mine,
Your pain is only yours.
A dry pain must it be
‘Cos you cannot mourn”.

RAGE in a cage breeding love and hate-
RUN if you can but the facts are there:
Oxygen gone with the FIRE inside.
It hurts, it’s life
DO NOT DARE to cry!

Ostentious, black widow-
Hungry of suffering: a whore.
DEATH took his son,
And joy, and hope.
She knew love,
And also sorrow:
Suffering is
Her tomorrow.

Lost in a well she’s dead
From inside-
She mourns, and shouts but
She never…
CRIES.

Death and solitude in the world,
Always lost in the mourning drought,
Never say a word of the things that happened
Better keep yourself in the past you love.

RAGE in a cage breeding love and hate-
RUN if you can but the facts are there:
Oxygen gone with the FIRE inside.
It hurts, it’s life
DO NOT DARE to cry!

Flores, flores para los muertos.
And what the fuck is left for the alive?

Mis tardes de tertulia: niños

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Un martes cualquiera


Los romanos no usaban el mismo sistema que nosotros para expresar cantidades. Usaban letras que representaban un valor fijo, al que sumaban o restaban unidades hasta llegar al número exacto que querían expresar. ¡Silencio! Rebeca levantó la cabeza de su cuaderno de rayas al tiempo que las risas se apagaban. Seguro que estaban hablando de ella. La que se reía era Sonia, que era un poco mandona pero todos querían ser sus amigos. A Rebeca ya nadie le habla porque un día en el recreo la empujó y se metió con su vestido. El estúpido vestido de flores que lleva puesto ahora mismo. Tenía que haberlo escondido mejor, o mejor, haberlo tirado a la basura.

¡Ring! Veinte pares de pequeños pies atropellándose en el camino al recreo. Rebeca se vuelve con solemne lentitud y hace como que busca el bocadillo de chorizo envuelto en papel albal, que ve perfectamente al fondo de su mochila. La señorita Lucía le dice que se dé prisa y lo atrapa corriendo.

Rebeca come sola junto al tobogán. Allí está Sonia con su pandilla de lameculos, todos riéndose y chillando. Al otro lado del campo de fútbol sin porterías otro niño come solo también. Rebeca no sabe si acercarse o no porque es el rarito, que le tienen que poner un menú especial en el comedor y siempre está con los profesores. No quiere que la asocien con él.

Pedro va tras Sonia y la agarra del chaleco, pero ella había dicho “no vale” antes porque tenía que ir a beber. No es verdad. Se enfada y le grita, y amenaza con ir a clase a por su elástico: Ana y Marta le siguen. Al final Pedro la vuelve a quedar , y ellas corren de nuevo, felices.

¡Ring! ¡Tonto el ulti! Rebeca ya está en la fila. “Primen”, dice tímidamente. Pedro la mira y continúa: “¡segun!”. Pero Sonia dice que ha hecho trampa porque ha llegado antes de que suene la campana. El juego acaba.


Las palabras agudas son aquellas que tienen el acento en la última sílaba. Ana no recuerda cómo se acentúan y Rebeca duda si levantar la mano o no. Al final no la levanta. Recuerda que ella se rió cuando Pedro le levantó la falda a Sonia y se le vieron las bragas. Y también se rió de Juan cuando Ana le dijo que le gustaba y era mentira, y él se lo creyó y la esperó en la puerta del cine toda la tarde. Juan el rarito, sólo él podía creerse algo así.

 Todo era culpa de su vecino Jose Luis, que le había dicho que le plantara cara de una vez. ¿Qué iba a saber un viejo ciego?, si hasta ayer no sabía cuál era el color rosa. De todas formas le hizo caso. El chiste de Sonia era bueno, pero ella decidió añadir un “la has caga’o”, para ridiculizarla. Todos le aplaudieron por ello. Ayer al salir de clase le tiró un piedra, ¿qué haría hoy?


¡Ring! A Rebeca le tiemblan las piernas. Percibe en su compañera la mirada maliciosa de quien va a poner en marcha un plan malévolo, como cuando entre las dos metieron una rana en una caja y se la regalaron a Marta con una falsa nota de amor. Se empieza a formar el corrillo bullicioso a su alrededor sin que pueda escapar, ávidas las bocas por pronunciar el grito de guerra. ¡Pelea, pelea!

La matona hace su entrada triunfal entre gritos, pero no le da tiempo de recibir a la plebe con su mirada altiva, porque cae al suelo derribada. Una piedra del tamaño de un puño sobre su nuca ha acabado con su gloria. Estupor en los rostros de sus amigos, sangre en el suelo, y la sombra lejana de un rarito que se ha hartado del reino del terror en el que vivía.

Ya nadie se fija en las horrendas flores del vestido de Rebeca.

Black Swan: viaje a través de la creación artística

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Por muy tarde que sea lo prometido es deuda, y dado que seguro tendremos un par de semanas más de El cisne negro en el cine voy a daros mi opinión.

La película gira en torno a la obsesión de una joven bailarina por alcanzar la perfección, llegar al máximo y ser la intérprete perfecta. El problema es que las presiones externas propias de la profesión que tiene la mantienen encerrada en sí misma y no le permiten transmitir. Se podría decir que es una frígida de los sentimientos (bueno, y en otros sentidos).

Una magnífica interpretación de Natalie Portman que nos arrastra al mundo de su subconsciente llenándonos de tristeza y pánico. Un testimonio poco fiable de una historia confusa que llega a una única conclusión (al menos para mí) y es que la grandeza del arte nos supera. Una fotografía cuidada nos adentrará en ese mundo extraño lleno de imágenes sugerentes que, por cierto, dan un montón de mal rollo. Muchos dicen que salieron del cine con mal cuerpo, pero yo la verdad es que en la escena final no pude sino sonreir. Puede que realmente necesite ayuda psicológica.

Tengo que hacer una mención especial cómo el director nos acerca las presiones y retos a los que diariamente se enfrentan estas chicas para llegar a ser grandes bailarinas. Los sacrificios, el esfuerzo, ese sentimiento de llevar el peso del baile sobre tus hombros sin que nadie te ayude. Para mí son auténticas heroínas. Señalar lo bien que Natalie Portman desempeña su papel en esta misión a estas alturas me parece redundante.

Resumiendo, una magnífica cinta con un tema si bien un poco demasiado trillado (el bien y el mal, la razón y el corazón, la represión sentimental, bla bla bla) tiene una persepectiva muy atractiva que te engancha. Sin duda es una peli hecha para disfrutar. ¡Recomendada!

Descubro lo que para otros es un revival

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Esta semana no puedo dejar de escuchar Stravaganzza. Este grupo me pone los vellos de punta.


Mis tardes de tertulia

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Algunos ya sabéis que hasta el año pasado (y por dos temporadas consecutivas) un grupo de compañeros de la facultad nos reuníamos cada semana para hablar de literatura (sí, somos así de pedantes). Cada semana nos reuníamos en el Picalagartos (siiii, esa mierda de relato de la semana pasada va de eso) y proponíamos un tema sobre el que escribir. Leíamos, comentábamos, pero sobre todo nos divertíamos y tonteábamos un montón.

Por desgracia, no creo que la actividad se reponga nunca, y antes de forzar la máquina en encuentros poco espontáneos prefiero recordar los buenos tiempos, que fueron muchos. No, ninguno de los tertulianos ha muerto (sólo la tertulia en sí). Pero lo cierto es que su fantasma me persigue a veces. La echo de menos, y a todos los que estaban en ella (menos al pesado de Juanma que no hay quien se lo quite de encima. Es bromita, John).

Todo este rollo es para deciros que pienso torturaros con los relatos que escribí en esos meses, sobre todo por que el blog que creamos lo tendremos que cerrar algún día, digo yo.

Bueno, que os sea leve. Éste primero fue la primera semana (en principio iban a ser microrelatos, pero nos encanta enrollarnos), el tema eran los fantasmas.

Una aparición

Se acostó tarde y cansada, sin ganas siquiera de pensar. La oscuridad era total en una habitación que olía a pena y llanto. Le pesaba el negro en su ropa. Tantas horas deseando estar a solas, descansar, y ahora no era capaz de dormir. Como no era capaz de olvidar. Y de pronto, una luz al fondo del pasillo. No tenía nada de especial, era un punto luminoso cualquiera en una penumbra triste más. Una plañidera ordinaria, en una casa vacía. Por unos segundos ella no sabía qué decir, ni qué significaba aquello. Lágrimas se secaban en sus cuencas, intactas gracias al esfuerzo por no parpadear. Al fin reunió valor y alzó la voz -¿quién es?-, irracional preguntarle nada a la negrura. Parpadeó, sonó un ruido quedo: la foto de su marido contra el suelo. -¿Luis?-, pero el haz se había deshecho en ausencia de nuevo.

Discriminación encubierta

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Una de mis pelis favoritas, como ya sabéis, es Origen, de Christopher Nolan. No sólo por su técnica depurada y sus impresionantes efectos especiales -que es lo único que la Academia vio- sino por su mensaje subyacente. Éste va sobre la importancia de la decisiones que tomamos y sus consecuencias. Sobre cómo aceptamos o no esas consecuentcias. Sobre la idea que yace en nuestro subconsciente que conspiró sin que nos diéramos cuenta para que esa decisión saliese a la luz. ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Somos siquiera consciente de nuestras acciones?

Esa idea, la mayoría de las veces desapercibida, determina en la mayor parte nuestro comportamiento. Nosotros la seguimos de manera inocente, cayendo la mayoría de las veces en su consecuencia natural e inevitable: puede acabar en suicidio, o en asesinato. Otras veces caemos en el chiste fácil o la broma cruel, o la discrimininación encubierta. Lo hacemos a diario; se lo hacemos a muchas personas.

¿Qué nos mueve a ello? Ni siquiera nos importa, porque sólo vemos las consecuencias. Ante los hechos extremos es fácil señalar al culpable.

Es fácil reconocer a un fascista que lleva una esvástica tatuada en el pecho. Es fácil señalar al camello cuando tiene una televisión de plasma dentro de una chabola. No es difícil saber quién mató a su esposa a puñaladas una trágica madrugada. Lo difícil es saber por qué lo hizo, o que norma moral se lo permitió.

A nadie le dio por pensar que, en origen, es la misma norma que permite que la mujer únicamente sea un objeto de deseo o una recompensa para el hombre en los programas de televisión. La misma norma que deja que las adolescentes compitan por ver quién es la más bella por fuera sin que nunca nadie les pregunte qué sienten en su interior. La misma moral que le da aun niño de veinte años el poder de decirle a su novia cuándo o con quién puede salir. La misma norma que dice que las niñas llevan falda y los niños no.

Sólo cortando estas raíces culturales puede acabarse con estos extremos, que no son más que la punta del iceberg. El poder de destapar las mentiras que conforman nuestro sistema de pensamiento está en todos nosotros, sólo hay que saber mirar.

Feliz día de la mujer a todos.


1libro1euro

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1 Libro = 1 Euro ~ Save The Children


No os puedo decir siquiera cuánto tiempo lleva, pero esta iniciativa solidaria llegó a mis oídos la semana pasada. Se trate de descargarse libros actuales de manera gratuita a cambio de una minúscula donación a la organización save the Children.

No quería poner este post hasta que no hubiese colaborado. Ya puedo decir cont tranquilidad que he donado algo, y como premio me he descargado Apocalipsis Z de Manuel Loureiro, al que le tenía muchas ganas ya.

¡Os animo a colaborar a todos!

Tardes de tertulia literaria

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Greta se levantó tarde aquella mañana, porque se había pasado la noche viendo el último capítulo de Perdidos con sus amigos. No tenía ganas de desayunar, por lo que se fue directa a su escritorio, donde le esperaba el relato a medio escribir. El tema de esta semana era la nostalgia, y ella estaba rememorando algunos recuerdos de su infancia.

La cosa es que no sabía cómo terminarlo. Quería darle un tinte positivo, siempre manteniendo la mirada distante y nostálgica exigida por aquel tema. Llevaba en aquel bucle desde la tarde anterior. No sabía cuál sería la siguiente frase, sólo que llevaría el adjetivo efímero por alguna parte. Y un punto y coma; sería una frase compleja y bella. Pero no sabía qué iría en ella. Antes de desesperarse del todo sonó el teléfono. Su amiga Casandra la recogería tras la clase de las cuatro para ir juntas al Picalagartos.


La clase de Historia de la Lengua 101 fue una completa odisea mental, pero finalmente dio con la frase adecuada. Se sentía tan orgullosa de sí misma que sonrió un par de veces ensimismada. Por suerte nadie la vio. Los últimos veinte minutos de clase los pasó revisando y corrigiendo el escrito, y pasándolo a limpio.

Y por fin su gran momento en medio de aquel bar. La charla suave de los ocasionales clientes que les rodeaban arropaba la tertulia con la misma constancia que las cucharillas removiendo los cafés. Todos los tertulianos habían acudido a la cita este jueves, menos Rocío, que estaba de Erasmus este año. Todos se encontraban muy animados porque el tema les gustaba mucho y habían salido verdaderas maravillas.

Paula terminó de leer las últimas palabras de una vieja en su lecho de muerte, en las que añoraba la felicidad que la ignorancia juvenil le había otorgado en un lejano pasado. Tras la lectura hubo un par de comentarios, y pasaron al turno de Greta. Casandra leyó por ella, esmerándose en la pronunciación tanto como en el énfasis de las palabras.

“… y la efímera cualidad del aire que respiramos; nosotros mismos servimos de oxígeno al mundo y terminamos siendo contaminados restos de un aire antes puro y fértil”. Todos tenían los ojos atentos y las bocas semi-abiertas en dirección a Greta. Hubo muchos comentarios, todos positivos.

Así pasó la crisis literaria de Greta.


Horas más tarde, a las tantas de la madrugada, Greta estaba conectada al Skype. Casi iba a cerrar porque no había nadie, pero de pronto Rocío entró. ¿Estás ahí?, le decía. ¿Qué tal te va?, cuánto tiempo. Greta tecleó sonriendo para sí. Acabo de enterarme, ¿cómo ha sido? Miró instintivamente su reloj, las tres y media. ¿El qué? No sé de qué hablas.

¿No te has enterado? Paula ha fallecido. Greta se quedó un segundo sin respiración, intentado recordar la historia de la vieja que había escuchado esa misma tarde. Ni una sola palabra le vino a la mente. Amaneció muerta en la cama. Al parecer, se tomó una tableta de pastillas.

127 horas: retiro mi insulto a James Franco

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Antes de acudir a mi cita con Natalie Portman, decidí a atreverme por fin a ver 127 horas. No me atrevía demasiado a verla porque una amiga mía soltó un detalle sin querer del argumento con el que no me sentía muy cómoda. Caulquiera que haya leído sobre la película, o sobre la historia real en la que está basada, conocerá ese detalle. Yo soy aficionada a la sangre, pero el hecho de saber que eso realmente le había pasado a alguien me ponía los vellos de punta.

Aún así, la vi. Y la verdad, lo pasé fatal. Es una película angustiosa, porque realmente te identificas con el personaje y te sientes como si fuera tu brazo el que está atrapado. Durante toda la peli no hacía más que pensar en qué habría hecho yo. Probablemente yo habría muerto.No, seguro que habría muerto. De hecho, si un día se desatara un apocalipsis zombie estoy segura de que yo moriría en el minuto uno. Como esas chicas monas e ingenuas que mueren en la primera escena de las pelis para que sepas de qué va.

Resuemiendo que me desvío del tema: magnífica película; fotografía cuidada; el ritmo de la acción es muy regular, y no se precipita en ningún momento; y espectacular trabajo de interpretación de James Franco. Puede que me aburriera de lo lindo escuchándole en la ceremonia de los Óscar, pero la verdad es que esa nominación a mejor actor está más que merecida.

Lo mejor: el momento clave de la historia, porque primero lo pasas fatal y crees que te desmayarás si no lo hace él. Pero después, cuando ves cómo supera una prueba tan dura, te ves a ti mismo suspirando alividada, feliz simplemente de que haya pasado.
Lo peor: increiblemente, no tengo nada que escribir en esta parte.

Si te gustó te gustará: Into the wild, otra historia con moraleja bastante filosófica y con el motivo del hombre que busca su propio camino.

Moonlight

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Entre que este puente he estado un poco pachucha y he pasado de los Carnavales de mi pueblo, y que mi novio se está introduciendo en el mundo True Blood a través de la serie (saliendo conmigo, tarde o temprano le tenía que pasar alguna desgracia de éstas), esta semana me ha venido otro boom vampírico. Es por eso que me he acordado de Moonlight.

Moonlight es una serie de detectives cuyo protagonista es un vampiro que trabaja como investigador privado y que conoce a una rubia muy guapa que trabaja en el mundo de las comunicaciones. Todo es amor y armonía hasta que aparece su ex, que resulta que es una vampira sanguinaria dispuesta a cualquier cosa por recuperar el corazón de nuestro bien peinado protagonista.

Seguí esta serie desde el comienzo y me enganchó de inmediato. Desgraciadamente, la huelga de guinistas frenó su avance y tras muchos problemas y muchas quejas de los fans (una servidora la primera), la CBS finalmente canceló la segunda temporada de manera oficial.

Todavía siento una punzada de indignación y frustración cuando lo recuerdo. Y es que a mí esta serie me pegó muy fuerte (aunque no os lo creáis más que True Blood incluso). Vale que la segunda es mucho mejor tanto estéticamente como a nivel de guión y tal, pero la primera conservaba una inocencia y le daba al personaje una senación de fragilidad entrañable. La verdad es que empezaba a verse su lado más oscuro justo cuando la cortaron.

Es una pena. Al menos tenemos esa maravillosa primera temporada, cuyo primer capítulo (bueno, una parte) os he dejado en este post. Si os gusta que sepáis que en seriesyonki.com la tenéis al completo (todo lo que hay). Así que si tenéis tiempo, merece la pena.