True Blood Secretos inconfesables: Sangre entintada

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Hoy voy a inaugurar dentro de la sección de críticas un nuevo género que aún estoy empezando a conocer: el cómic. No es que haya leído demasiado, ni que sea una experta en el género.

La verdad es que es un género muy particular al que no acabo de adaptarme. Tiene muchas ventajas, además de que el contar con el código visual le da otra dimensión a la historia y eleva el estilismo de la narración. Aún así, hay cosas a la que no me acostumbro, como la sencillez de los diálogos y el gusto chirriante por explicitar los sentimientos. Aunque ésa es otra entrada del blog. Hoy a vamos a centrarnos en
Secretos inconfesables.

El cómic está hecho para aquellos que somos auténticos fans de True Blood; aquellos que nos hemos visto todas las temporadas y hemos leído los libros hasta que Charlaine Harris nos ha aburrido (sí, a mí me ha aburrido: la serie es tan superior a los últimos libros que no le he visto sentido a seguir leyendo). Al menos eso dice la publicidad, algunos aficionados y el vendedor que embaucó a mi pobre novio para que me lo comprara (gracias, baby, así tengo cosas de las que hablar en mi blog).

Pero no nos engañemos: las circunstancias de las que parte la creación de este cómic hace que de entrada sea imposible crear un buen guión para éste. Ni siquiera habiéndose encargado de él el mismo creador de la serie (Alan Ball) se salva. Se trata de una trama alternativa sacada entre la segunda y la tercera temporada, ambientada en el Merlotte's de la serie con los mismo personajes, y dado que la serie tenía que continuar no podía haber grandes cambios.

Esto plantea un problema inicial que los editores, lejos de estudiarlo para solventarlo de manera satisfactoria, han pasado por alto. ¿El problema real?, que para hacer esa idea efectiva habría que alejarse de los personajes de la serie de televisión, por lo que el producto no sería tan comercial.

En este cómic (los seis primeros tomos) un monstruo ancestral que se alimenta de la vergüenza encierra a los principales protagonistas de la serie en el bar de Sam, y uno por uno tienen que contar algún secreto inconfesable. De esa idea inicial podrían salir miles de cosas, y más si tenemos en cuenta que en ese bar están encerrados dos vampiros, un cambiante, una telépata, un follador nato, un prostituto y una chica negra con un pasado oscuro, mala leche y unos biceps hiper-petados. La idea de un monstruo que habitaba en la América antes de las colonias es muy buena, y más aún el hecho de que ataque con algo distinto a la violencia, sin embargo, las historias que salen de esas bocas hacen que el cómic sea decepcionante por momentos.

Lejos de meternos en esa atmósfera oscura y violenta en la que se desenvuelven normalmente los personajes de esta historia, nos adentramos en el mundo Disney de golpe y porrazo. Cuando un vampiro de casi doscientos años confiesa que un día una partera le ofreció comida y él a cambio se la comió (así, sin torturarla ni nada antes), empiezas a preguntarte qué clase de poder es el que está manipulando el texto. Probablemente sea el todopoderoso dinero, para que sea posible vender el cómic al mayor público posible, aunque en los tiempos que corren no me extrañaría que hubiera sido algo disfrazado de moralidad.

Por supuesto, no todo es malo en este producto True Blood: el dibujo, además de ser bastante fiel a los actores, es muy bueno, y el hecho de ver a nuevos personajes fantásticos en el Merlotte's como el monstruo de la vergüenza es bastante estimulante. Una pena que hayan apostado por ser esclavos de la serie de televisión en lugar de dejar que esa idea madure y hacer una realidad paralela en la que los vampiros y los monstruos campen a sus anchas y sacien la sed de sangre los espectadores impacientes.

En lugar de eso, prefirieron irse a por el dinero fácil de aquellos que confían en el buen hacer de un nombre famoso y que luego siguen la saga por no bajarse del burro del hype. No es mi caso. Eso sí, aquellos aficionados a los vampiros tipo Crepúsculo lo encontrarán fascinante.

2 comentarios:

johnotto dijo...

¡Me han estafado! ¡Quiero mi dinero!

Puli dijo...

Jajaja Bueno, yo no diría tanto... Has invertido el dinero en el cómic equivocado, más bien.

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