Oda a un amigo

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No hace tanto que te has ido,
Pero nada sigue igual.

Con tu muerte se paró dentro de mí
Un reloj de manecillas invisibles
-fijas, como tus brillantes pupilas-
Que con la misma inteligencia
Señalan la ausencia.


Igual que tus pupilas me observaban
Desnudando con sencillez reflectante
Una cruda y misteriosa realidad,
La manecilla señala
Lo irreparable de la acción.

Igual que tus larguísimas pestañas
-de chocolate e infinitas-
Abanicaban con salero
El aire y mis problemas-
De la misma forma me acaricia ahora
La tristeza.

Viejo, sucio, quemado por el sol
-como tu pelo-
Está mi ánimo.

Igual que tus uñas arañaban
El aire cuando te acariciaba,
Me desgarra las entrañas la nostalgia
Cuando menos me lo espero.

Tú que ya no lloras,
Ahora lo hago yo por ti.

Pero tampoco voy a llorar tanto,
Que en cuanto hago algo
Más de dos veces
Pierdes el interés.
“Tampoco es para tanto”,
Parecías decir desde tu rincón
Con el cuerpo dormido y
Los ojos atentos,
Si bien indiferentes.

Correré mejor,
Porque siempre me perseguías,
Y así conforme le doy
Vueltas al mundo
Te sentiré a mi lado.

Porque tú no sabías decir
Lo mucho que vales
Lo hago yo por ti-
Igual que te quitaba los yerbajos
Que te traías de tus excursiones
Arrastrando.

Porque la verdadera muerte
Es el olvido-
Serás eterno.
¿Cómo olvidar dónde empezó
El principio del fin?

Tu tumba ha sido la primera de muchas, y de otras tantas que vendrán. Cómo ha cambiado todo, Tarky. ¿Por qué no me dijiste que te llevarías mi inocencia contigo? Te habría prohibido que te marcharas.
Cada vez que veo tu foto, y te recuerdo tumbado a mis pies, recuerdo cómo era todo entonces. Había mucha más gente a mi alrededor de la que hay ahora, y los sueños parecían posibles. Me enseñaste tantas cosas… incluido que la vida es dura; y que a veces se gana y a veces se pierde. La mayoría de las veces se pierde, pero eso le da un valor especial a las victorias.

2 comentarios:

johnotto dijo...

Joder qué bonito, la verdad es que a ese perro solo le faltaba hablar. No lo conocí tan bien como tú pero sí te puedo decir que ese perro tenía algo que no he visto en ningún otro perro en mi vida.

Descansa en paz, amigo.

Puli dijo...

Hey, John, gracias por comentar. Sé que con el asunto de Tarky me pongo un tanto melodramática a veces, pero quien haya tenido un amigo así alguna vez, lo comprenderá.
El perro es el mejor amigo del hombre, simplemente porque no es como el hombre.

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