Resurrección

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Cuando Marina se despertó la rodeaba una inmensa nada, llena de vacío, falta de sustancia; y creyó que así estaba su alma. Flexionó un poco sus rodillas y marcó el arco de su espalda en exagerado gesto; desnuda, sobre el suelo, cerró los ojos en absurda esperanza de morir de hambre, pues el cansancio ya la mataba. Sentía ampliado el río de su sangre, que se agolpaba torpemente a la entrada de su corazón, atropellándose en un angustioso viaje hacia sí misma, aumentando el tormento de no caber en las venas. Sus rodillas cansadas se doblaban ante una fuerza extraña ajena a su voluntad, mientras su cabeza y sus glúteos sujetaban a duras penas ese frágil cuerpo dentro del mundo de los vivos. El arco de su espalda, apurado al máximo, recordaba a un puente por el que todos pasan sin pensar en su sufrimiento, puente que no sabe si sobrevivirá a la avalancha de mañana. Su sexo dolorido clamaba por la muerte del cuerpo, pues la dignidad ya había sido arrebatada una y mil veces por demonios terrestres, y rezaba la materia por ser acogida en el seno del señor, para que al menos una parte de ella descansara en lugar sagrado.
Ya su arco se cerró y las piernas cayeron exhaustas, y creyó expirar. Los ojos cerrados fuertemente esperaban por abrirse ante el Edén o en el peor de los casos ante las garras de Satán, para ver prolongarse su vida, infierno particular, en un infierno mayor que unía vida y muerte en una patética tragedia, que se resumía en su nombre: Marina. ¿Cuántas Marinas existen y cuántas se rindieron como yo?, pensó la moribunda en la pena de rendirse e irse indignamente, sin nada que recordar. Y alzó su arco, y sus caderas crujieron al verse de pie, y caminó hacia la puerta… y así Marina se salvó de la muerte del cuerpo y del espíritu en aquella macabra comunión. Marina, como otras tantas con nombres e historias memorables, pero que viven en la más absoluta miseria del anonimato; se levantó y anduvo, como Lázaro, pero con mayor valía.

3 comentarios:

Captain Cook dijo...

Iba ha escribir un comentario sobre el relato, pero después de leerlo tres veces me duelen todos los huesos y de momento no puedo levantarme ni cómo Lázaro ni cómo Marina. Asi que te daré mi opinión otro día.

Saludos.

Rukia dijo...

increíbe, como siempre.
Perdona mis pocas palabras, el internet en matalascañas beach es una mierda...¬¬

Puli dijo...

Sí, es verdad que ultimamente ando un poco tétrica... pero ojo!! que el mensaje rara vez es negativo.
gracias a todos por opinar, un saludo!!

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